21/08/2026

La “larga historia” de fe que explica por qué Santa Rosa de Lima no habita su propio santuario en Villa Santa Rosa

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Entre la tradición, una tormenta histórica y una custodia centenaria, la imagen patronal de Villa Santa Rosa revela un vínculo profundo que trasciende los muros del templo. Un historiador santarroseño desentraña el misterio detrás de las procesiones que marcan la identidad del pueblo.

Este jueves 20 de agosto, la comunidad de Villa Santa Rosa vivió un momento cargado de simbolismo: la imagen de Santa Rosa de Lima fue trasladada desde la capilla del Instituto El Santísimo Rosario hacia el Santuario, dando inicio oficial a la Novena Patronal. Sin embargo, este gesto, lejos de ser un simple acto religioso, es el capítulo más reciente de una historia compleja que mezcla fe, historia regional y decisiones que se remontan casi un siglo atrás.

Para quienes visitan el Santuario durante el año, surge la duda natural: ¿por qué la Patrona no reside allí de manera permanente? La respuesta, según el historiador y director del Museo local, Enzo Toneatti, no es una, sino una suma de relatos que definen la idiosincrasia santaroseña.

La custodia centenaria

La explicación de este “exilio” voluntario se remonta a 1928, cuando se demolió el tercer templo parroquial. En aquel entonces, el presbítero Horacio Ferreira decidió entregar la imagen en custodia a las Hermanas Domínicas, que administraban el Instituto El Santísimo Rosario. “La imagen que se saca en procesión es una imagen de vestir, una estructura de madera que se reviste”, explica Toneatti, aclarando que, al inaugurarse el Templo actual en 1933, la tradición ya estaba sellada y la imagen permaneció en la Capilla del colegio.

El historiador sugiere una interpretación sencilla pero poderosa: las monjas domínicas resguardan a una domínica, ya que Santa Rosa fue una laica consagrada dentro de esa misma orden. Aunque no existe un documento que dicte esta permanencia, la práctica se ha vuelto una constante inquebrantable de la vida local.

La “peregrina” y la memoria del siglo XVIII

La imagen que recorre las calles no es cualquier figura religiosa. Se cree que podría ser una pieza del siglo XVIII, una “imagen peregrina” que recorrió la diócesis de Córdoba —entonces parte del Virreinato del Perú— para recaudar fondos tras la destrucción de una capilla anterior debido a un fuerte temporal. “Aunque no tenemos documentación que certifique al ciento por ciento que sea la misma, todo indicaría que sí”, asegura Toneatti, destacando el valor patrimonial que los santarroseños custodian con celo.

Tradición vs. Documentación

La historia de la Santa Patrona está intrínsecamente ligada a la de San Roque. Tras décadas de procesiones conjuntas, una decisión administrativa en 2013 interrumpió el acompañamiento de la imagen de San Roque, bajo el argumento de la falta de documentación que lo acreditara como “vicepatrono”. La insistencia popular fue clave: en el año 2025, tras años de reclamos, la imagen regresó al lado de Santa Rosa de Lima para el inicio de la novena.

Ese año, el reencuentro no pasó desapercibido. La procesión se realizó bajo una lluvia torrencial, dejando postales emotivas de cientos de fieles cubiertos por paragüas, caminando tras las imágenes. “Por más que haya mal clima, se sale y se sale sí o sí”, sentencia Toneatti, al describir cómo la fe santarroseña logra sortear las inclemencias del tiempo, transformando la tormenta de Santa Rosa —un fenómeno climático tradicional en la zona— en un escenario de reafirmación comunitaria.

Hoy, mientras el templo ostenta el título de Santuario y Templo Jubilar, la comunidad reafirma que su identidad no depende solo de la ubicación física de una talla de madera, sino de la persistencia de una tradición que, procesión tras procesión, mantiene vivos los pilares históricos de Villa Santa Rosa.

El autor:

El Diario del Pueblo

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