Marull vivió una gran fiesta: 2.500 personas participaron de Asadoras 2026
La 11° edición del festival reunió a 15 parejas en el Concurso de Asadoras y a 12 participantes en la competencia de Pan Casero. La gastronomía regional, las tradiciones y las propuestas para toda la familia fueron protagonistas de una jornada que convocó a vecinos y visitantes de toda la región.

El aroma de las empanadas, el pan casero recién elaborado y las tradiciones alrededor del fuego marcaron una nueva edición de Asadoras en Marull. El festival reunió a unas 2.500 personas en su undécima edición y volvió a consolidarse como un espacio de encuentro para celebrar la gastronomía y la identidad cultural del interior cordobés.
La jornada tuvo como principales atractivos las competencias culinarias, que convocaron a participantes dispuestos a demostrar sus habilidades y creatividad. A la propuesta se sumaron actividades culturales, gastronómicas y recreativas para compartir en familia, en un encuentro que también reunió a representantes institucionales de distintas localidades de la región.

15 parejas compitieron en el Concurso de Asadoras
Uno de los momentos centrales del festival fue el Concurso de Asadoras, que contó con la participación de 15 parejas y reconoció tanto la calidad de las preparaciones como la puesta en escena de cada equipo.
El primer puesto quedó en manos de Malena Peralta y Luana Bruschini Peralta, mientras que Martha Coppagno y Marisa Perlo obtuvieron el segundo lugar.


El reconocimiento a la mejor empanada fue para María Pineda y Elda Gorosito. Por su parte, Liliana Pacheco y Patricia Barbieri recibieron la distinción por la mejor puesta en escena, un aspecto que también forma parte de la identidad y el atractivo de la competencia.
La evaluación gastronómica tuvo una particularidad: cada pareja presentó dos variedades de empanadas, una de osobuco y otra de pollo. La calificación final se determinó mediante el promedio de ambas preparaciones, con el objetivo de valorar el desempeño integral de las participantes.


Más allá de los resultados, el certamen volvió a poner en primer plano los saberes culinarios, las recetas tradicionales y el trabajo compartido, elementos que mantienen viva la cultura gastronómica de la región.
El pan casero también tuvo su protagonismo
La otra competencia destacada fue la de Pan Casero, que reunió a 12 participantes y sumó nuevos sabores a la propuesta del festival.
En esta categoría, Marina Valentino, representante de Marull, se quedó con el reconocimiento gracias a una preparación que combinó orégano, nuez y ajo.
La competencia aportó una muestra de cómo las recetas tradicionales pueden convivir con nuevas combinaciones de ingredientes, sin perder el vínculo con las costumbres que forman parte de la cocina regional.

Una fiesta que convocó a autoridades de la región
La edición 2026 también contó con la presencia de representantes políticos e institucionales de distintas localidades cordobesas.
Entre las autoridades que acompañaron la jornada estuvieron el legislador Gustavo Tevez; el intendente de Brinkmann, Mauricio Actis; el intendente de Miramar, Gerardo Cicarelli; y el intendente de Altos de Chipión, Carlos Fuyana.
Su participación se sumó a una convocatoria que trascendió los límites de Marull y reafirmó el carácter regional del encuentro.
La presencia de visitantes de distintas procedencias, junto con las actividades culturales y recreativas, contribuyó a generar un espacio de intercambio y disfrute para personas de diferentes edades.
Tradición, gastronomía y comunidad
Con 2.500 asistentes y una nueva edición concluida, Asadoras 2026 volvió a mostrar el potencial de las fiestas populares para fortalecer la identidad de las localidades del interior cordobés.
Este tipo de encuentros no solo permite mantener vivas las tradiciones culinarias, sino que también genera oportunidades para compartir experiencias, visibilizar el trabajo de los participantes y promover el movimiento turístico y gastronómico regional.
Marull cerró así una nueva edición de un festival que encuentra en el fuego, las recetas y el encuentro comunitario sus principales distintivos. La continuidad de la propuesta reafirma el valor de las celebraciones populares como parte del patrimonio cultural de la región y como espacios donde las costumbres se transmiten de una generación a otra.