Piquillín gritó campeón en Córdoba y Jero volvió a ser el hincha que se robó todas las miradas
El equipo de Sol de Mayo se consagró campeón de la Zona Plata tras vencer 5 a 3 a Km 6.5. Entre los festejos, el aliento de las familias y un homenaje cargado de emoción, hubo un hincha muy especial: Jerónimo Sánchez, el pequeño que sigue demostrando que el fútbol también está hecho de amor, esperanza y sueños.

El fútbol le regaló una nueva alegría a Piquillín. Este sábado, el equipo de Sol de Mayo se consagró campeón de la Zona Plata de un torneo disputado en el predio Raúl “El Pucho” Arraigada, en Córdoba, después de imponerse por 5 a 3 frente a Km 6.5 en una final llena de goles.
La victoria coronó el esfuerzo de un grupo que llevó los colores de su localidad a la competencia y que encontró en las familias un respaldo fundamental. Pero la jornada tuvo mucho más que un resultado deportivo: hubo reconocimiento, recuerdos y una presencia que hizo todavía más especial el festejo.

Cinco goles para levantar la copa
El conjunto piquillense se quedó con el título luego de superar a Km 6.5 en el partido decisivo. Homero Luna fue el goleador del equipo, mientras que Jorge Durán y el arquero, Diego Spíndola, también tuvieron actuaciones destacadas.
Luis Ledesma, en representación del plantel, agradeció especialmente a Carlos Arraigada y Claudia Tobares por la invitación a participar del campeonato, que reunió a distintos equipos, entre ellos Racing, Corona, Falucho, Bar Willy de Monte Cristo, El Cinco, Carnicería Daniel y Km 6.5.
Más allá de la copa, Ledesma destacó el acompañamiento de las familias, que estuvieron presentes durante la competencia, y el agasajo dedicado a las madres que compartieron la jornada en el marco de su día.
Entre tantos abrazos y festejos, también hubo lugar para un hincha que alentó sin parar: su nieto Jerónimo.

Jero, el hincha que volvió a emocionar
Para Jerónimo Sánchez, el fútbol ocupa un lugar muy especial. Su historia de vida conmovió a muchas personas desde que, con apenas seis meses, fue diagnosticado con cáncer óseo.
En 2025, al cumplir tres años, vivió un momento inolvidable: celebró su cumpleaños por primera vez fuera del hospital y recibió una sorpresa de su ídolo, Uvita Fernández, futbolista de Belgrano.
Desde entonces, cada encuentro con la pelota y cada oportunidad de compartir una cancha tienen un significado que va mucho más allá del deporte.

Jero crece rodeado de fútbol. Su abuelo es entrenador y director técnico de Sol de Mayo de Piquillín; su mamá y su papá también juegan en clubes cordobeses, y su hermano mayor eligió entrenarse en el equipo piquillense bajo la guía de su abuelo durante unos años y ahora lo hace en el club Crecer de Monte Cristo.
Por eso, verlo alentando a su familia en una final no fue un detalle más. Fue parte de una celebración en la que el cariño y la unión familiar tuvieron tanto protagonismo como el resultado.

Un trofeo que terminó en las manos de Jero
La historia del pequeño también emocionó en otro campeonato. Su papá juega en Fortaleza de Córdoba, equipo que obtuvo el tercer puesto en una competencia de la categoría +30.
Después del torneo, los jugadores decidieron regalarle el trofeo a Jero. La imagen del pequeño sosteniendo un premio más alto que él, con una felicidad imposible de disimular, se convirtió en una escena tan sencilla como conmovedora.
El gesto reflejó una de las caras más lindas del deporte: la capacidad de transformar una conquista colectiva en un recuerdo inolvidable para alguien querido.
En esta nueva jornada, el pequeño volvió a estar cerca de la cancha, acompañando a su familia y alentando a los representantes de Piquillín.

Un homenaje que también estuvo presente
Los festejos tuvieron además un momento de recuerdo. Desde Sol de Mayo expresaron su reconocimiento a Ricardo González, integrante del equipo quien falleció recientemente.
Su memoria estuvo presente en una jornada en la que el grupo celebró el campeonato, pero también reconoció los vínculos que se construyen alrededor de una camiseta.
El plantel campeón estuvo integrado por Diego Spíndola, Antonio Ledesma, Jorge Durán, Carlos Carmona, Manuel Basualdo, Jorge Ledesma, Jorge Molina, Raúl Ledesma, Homero Luna, Diego Bruno, José Luis Ysnardi, Alberto Ledesma, Jorge Villalba, Exequiel Medina, Adrián Sarandon, Luis Ledesma y Omar Rosales.
El torneo se disputó en el predio que lleva el nombre de Raúl “El Pucho” Arraigada, histórico jugador, director técnico y captador de talentos de Belgrano, recordado por su aporte al fútbol cordobés y fallecido en 2017, a los 90 años.
Así, entre cinco goles, una copa y el aliento de las familias, Piquillín celebró mucho más que un título. Sol de Mayo volvió a poner a su localidad en el centro de la escena deportiva y dejó una imagen que trasciende el resultado: la de un equipo unido, el recuerdo de quienes ya no están y un pequeño hincha que sigue encontrando en el fútbol motivos para sonreír.
