Un mural que nació como homenaje y terminó siendo memoria viva en Pilar
En Pilar, un mural gigante honra a los héroes de Malvinas y guarda la historia íntima de un reconocimiento que no llegó a tiempo.
El 2 de abril, en el marco del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, la Policía de Pilar inauguró un impactante mural en su comisaría local. La iniciativa, impulsada por el comisario Jorge Cánova, no solo rinde homenaje a los excombatientes, sino que también encierra una historia profundamente personal atravesada por la pérdida.
La obra, de grandes dimensiones —10 metros de largo y 5 metros de alto—, fue realizada por el artista local César Lescano y representa al ARA General Belgrano surcando un mar embravecido. La escena, cargada de realismo y simbolismo, se completa con soldados, tanques y aviones que evocan a las tres fuerzas armadas que participaron del conflicto.
Pero detrás de la magnitud visual, hay una historia que le da un sentido aún más profundo.
El mural había sido pensado como un homenaje en vida al hermano mayor del comisario, Pablo Alejandro Cánova, ex integrante de la Fuerza Aérea durante la guerra. Sin embargo, el destino cambió los planes: el 24 de diciembre de 2025, un trágico accidente vial cerca de Costa Sacate terminó con su vida y la de su esposa, María Cristina Álvarez.
El reconocimiento que iba a ser en vida se transformó en un tributo póstumo.
La obra no solo honra a los veteranos, sino que también inmortaliza la historia de Pablo. En uno de los detalles del mural, aparece representado trabajando junto a un avión Dagger en Río Gallegos, el mismo en el que se desempeñó durante el conflicto. Un gesto silencioso, cargado de memoria. “Esa imagen está basada en una foto real de él. Es una forma de que esté ahí, para siempre”, compartió Jorge.
Cánova también destacó que su hermano casi no hablaba de la guerra: “No era un tema que le gustara. Yo supe muchas cosas investigando por mi cuenta”. Con casi 20 años de diferencia de edad y aunque su hermano mayor no hablara demasiado, la admiración de Jorge quiso inmortalizarse en un acto que Pablo no llegó a conocer, iba a ser una sorpresa: “Mi hermano no llegó a saberlo. No le había contado nada”, relató con la voz entrecortada por la profunda emoción
“Era un homenaje en vida que yo quería hacerle…”, lamentó ante el trágico desenlace.
El espacio se completa con la silueta de las Islas Malvinas en el portón de ingreso a la comisaría, reforzando el mensaje de identidad y pertenencia. Incluso, el mural esconde detalles únicos: entre sus trazos, se encuentran las iniciales del personal policial, integrando a toda la institución en este homenaje colectivo.
La iniciativa contó con el acompañamiento de la Municipalidad, veteranos de guerra y el propio personal policial, quienes colaboraron para hacer realidad este proyecto que hoy se convirtió en un símbolo para la ciudad.
El impacto fue inmediato. No solo por su tamaño o calidad artística, sino por lo que representa: memoria, identidad y reconocimiento.
En tiempos donde el olvido acecha, Pilar eligió recordar. Y lo hizo con arte, con historia y con emoción.
Y lo que nació desde lo más profundo de una historia personal, hoy es una promesa colectiva de que los héroes de Malvinas —y las historias que los rodean— nunca serán olvidados.