El sabor de la tradición consagró el primer Festival del Costillar en Media Luna Sud
La cita gastronómica y cultural reunió a una multitud el domingo 11 de octubre. Con más de 200 kilos de carne a las brasas a cargo del Centro Tradicionalista de Piquillín, el evento celebró además los 38 años de trayectoria de Pedrito “Picaflor” Gazzoni y tuvo un gran cierre musical con El Turco Julio.

Con el perfume inequívoco de las brasas encendidas desde la madrugada y el murmullo festivo de familias llegadas desde diversos puntos de la región, Media Luna Sud vivió el domingo 11 de octubre una jornada histórica. La primera edición del Festival del Costillar superó las expectativas de la organización, consolidándose desde su debut como un nuevo hito en el calendario cultural y gastronómico del departamento.
El evento no solo rindió culto a la gastronomía criolla, sino que sirvió como marco perfecto para dos momentos de altísimo valor emotivo y popular: la celebración por los 38 años de carrera del entrañable músico popular Pedrito “Picaflor” Gazzoni y un cierre a puro ritmo de la mano del icónico cuartetero “Turco” Julio, quien hizo cantar y bailar a toda la concurrencia.

La mística del fuego y el secreto del asado
El corazón operativo de la fiesta estuvo en manos de expertos. Los integrantes del Centro Tradicionalista de Piquillín asumieron la enorme responsabilidad de estar al frente de las parrillas, en un desafío gastronómico que requirió días de logística previa y una coordinación impecable desde la víspera.
“Preparamos comida para unas 250 personas. Fueron 160 kilos de carne, sumados a 40 kilos de chorizo, 40 de morcilla y los adobos preparados especialmente para cada costillar”, detallaron desde el equipo de asadores, visiblemente entusiasmados por la respuesta del público.
Conscientes de que el festival llevaba como estandarte el nombre de su especialidad, el grupo no dejó ningún detalle al azar. Trabajo en equipo, organización anticipada y una técnica depurada fueron las claves para responder a la demanda sin sobresaltos.
“Lo que siempre tratamos es de no renegar en esto y ganarle al tiempo; que cuando la gente pida la comida, esté lista. Si no, el esfuerzo no valdría la pena”, explicaron al revelar parte del ritual de cocina: un asado a ‘doble fuego’ con leña seleccionada, en un predio que ofreció todas las comodidades para montar las parrillas y garantizar el punto justo de la carne. Detrás de ese despliegue estuvo un sólido equipo integrado por Sergio, Ángel, César y Guillermo, entre otros colaboradores que trabajaron incansablemente codo a codo.
Cultura, encuentro y arraigo regional
Más allá del éxito gastronómico, el Festival del Costillar dejó al descubierto la necesidad de las comunidades del interior cordobés de contar con espacios de encuentro que reafirmen su identidad. La convergencia entre la tradición criolla de Piquillín y la hospitalidad de Media Luna Sud demuestra cómo la cooperación interinstitucional y el esfuerzo colectivo pueden transformar una iniciativa local en una verdadera fiesta regional.
La velada combinó la nostalgia y el reconocimiento a la trayectoria de Gazzoni con la alegría popular aportada por El Turco Julio, reuniendo a distintas generaciones en un mismo predio y dinamizando la economía y el turismo de la zona.

Un punto de partida que promete continuidad
La impecable respuesta de la convocatoria y el altísimo nivel organizativo de esta primera experiencia dejan la vara alta y abren la puerta para que el Festival del Costillar se instale definitivamente en la agenda anual de la región.
El éxito rotundo del pasado domingo 11 no solo deja un saldo positivo para las instituciones organizadoras, sino que reafirma que cuando el trabajo comunitario, la buena mesa y la música popular se unen, el resultado es una fiesta inolvidable que fortalece el tejido social de nuestros pueblos.
