Daniel, el nuevo cóndor que volverá a las sierras con un rastreador satelital
El ejemplar macho juvenil fue rescatado en mayo en La Paz, cuando vecinos lo encontraron sin poder volar a la vera de la Ruta Provincial 14. Tras recuperarse en la Reserva Tatú Carreta, será liberado en los próximos días con tecnología que permitirá seguir sus desplazamientos en libertad.
Un nuevo cóndor andino volverá a surcar los cielos de Córdoba en los próximos días. Se trata de un ejemplar macho juvenil que fue rescatado en mayo en la localidad de La Paz, luego de que vecinos lo encontraran en la banquina de la Ruta Provincial 14 sin posibilidades de levantar vuelo.
El animal quedó inicialmente bajo resguardo de la Policía de La Paz hasta la intervención de la Policía Ambiental de Córdoba, que dispuso su traslado al centro especializado de rehabilitación de grandes aves de la Reserva Tatú Carreta, en Casa Grande.
Allí comenzó un proceso que demandó tiempo, cuidados y seguimiento veterinario. Los estudios determinaron que el cóndor presentaba un marcado bajo peso, pero descartaron contaminación con plomo, una de las amenazas que puede comprometer seriamente la recuperación de estas aves.
De 4,5 a 10 kilos: una recuperación que abre la puerta al regreso
Cuando ingresó al centro de rehabilitación, el ejemplar pesaba apenas 4,5 kilos. Luego del tratamiento y de una alimentación adecuada, logró alcanzar los 10 kilos, recuperando una condición compatible con su regreso al ambiente natural.
“Lo principal fue que recuperara el peso óptimo que suelen tener estos ejemplares en la naturaleza”, explicó Javier Álvarez, responsable de la Reserva Tatú Carreta.
La rehabilitación no se limita a recuperar el estado físico. Antes de una liberación, los especialistas evalúan también el comportamiento del animal y su capacidad para desenvolverse nuevamente sin asistencia humana.
Para ello, los cóndores pasan por espacios especialmente acondicionados, entre ellos una jaula voladora de grandes dimensiones que permite fortalecer la musculatura necesaria para el vuelo.
En esta etapa, además, el contacto con las personas se reduce al mínimo. La Reserva cuenta con un sector específico que no está abierto al público precisamente para preservar las conductas naturales de los animales que serán devueltos a la vida silvestre.
Una nueva oportunidad y una ventana para la ciencia
Antes de su liberación, el cóndor llevará un rastreador satelital que permitirá conocer qué ocurre después de que abandone el centro de rehabilitación.
El dispositivo permitirá registrar sus desplazamientos, los lugares que frecuenta y su adaptación al ambiente natural. También se le colocó un chip interno como herramienta adicional para su identificación y seguimiento.
Con este nuevo ejemplar serán seis los cóndores liberados en Córdoba con rastreo satelital. Los cinco anteriores fueron hembras y recibieron los nombres de Carlita, Pocha, Rosita, Pacha y Taba.
La información obtenida resulta especialmente importante para conocer cómo se comportan los cóndores de las Sierras Grandes y cómo se relacionan sus movimientos con otras poblaciones de la especie.
Los datos forman parte de una investigación científica que involucra a la Universidad Nacional del Comahue, el equipo de investigación del CONICET con sede en Bariloche, la Universidad de Konstanz de Alemania y el Parque Nacional Quebrada del Condorito.
Tecnología nacional para seguir su vuelo
En esta oportunidad se incorporará además un nuevo prototipo de rastreador fabricado en Argentina y donado por Ecoparque, institución dedicada a la conservación de especies autóctonas amenazadas.
Según explicó Andrés Capdeville, integrante de Ecoparque y presidente de la Fundación Caburé-í, el dispositivo tiene un costo menor que los modelos importados, cuenta con un sistema de desprendimiento previsto para aproximadamente cuatro o cinco años y utiliza energía solar para mantener cargada su batería.
El transmisor se coloca mediante un arnés especialmente diseñado, con una cinta de teflón hipoalergénica que busca evitar molestias y no interferir con la movilidad del ave.
La tecnología, en este caso, se convierte en una herramienta para mirar más allá del momento de la liberación: permitirá saber por dónde vuela Daniel, dónde permanece y cómo se adapta una vez recuperada su libertad.
Un trabajo que atraviesa instituciones y fronteras
Cada liberación es el resultado de un trabajo coordinado entre distintos organismos e instituciones. Participan la Reserva Tatú Carreta, el Parque Nacional Quebrada del Condorito, la Administración de Parques Nacionales, la Universidad Nacional del Comahue, el CONICET, la Universidad de Konstanz, el Gobierno de Córdoba y, en esta oportunidad, Ecoparque.
Para la Policía Ambiental, que este nuevo ejemplar se convierta en el sexto cóndor monitoreado satelitalmente representa una posibilidad concreta de ampliar el conocimiento sobre una especie emblemática de la región.
“Nos llena de orgullo que vayan a ser seis los cóndores liberados con rastreador satelital porque significa que podemos estudiar su comportamiento y trabajar en más políticas públicas de conservación”, señaló María Belén Blanda, subsecretaria de Policía Ambiental.
En el Parque Nacional Quebrada del Condorito se estima que existe una población estable de entre 50 y 100 cóndores durante todo el año. Por eso, la información que proporcionan los ejemplares monitoreados resulta de gran utilidad para comprender los movimientos y hábitos de la población que habita las Sierras Grandes.
Un nombre elegido por la comunidad
Como ocurrió con Pacha y Taba, los dos ejemplares liberados a comienzos de mayo, este nuevo cóndor también tendrá un nombre surgido de una propuesta comunitaria.
La comunidad educativa de la Escuela Ingeniero Arturo Pagliari eligió llamarlo Daniel, en homenaje a un exdirector de la institución, ya jubilado, que mantiene un fuerte vínculo afectivo con los alumnos.
Así, detrás del transmisor, los estudios científicos y el operativo de liberación, también habrá una historia de pertenencia local.
Un símbolo de conservación para Córdoba
El cóndor andino es una especie protegida por ley y fue declarado Monumento Natural Provincial en Córdoba. Su conservación tiene además una importancia que excede lo simbólico: como animal carroñero, cumple una función fundamental en los ecosistemas al contribuir al control natural de restos orgánicos y reducir potenciales focos de contaminación y enfermedades.
La próxima liberación de Daniel representa, entonces, mucho más que el regreso de un ave a las sierras. Es el resultado de una cadena de rescate, rehabilitación, investigación y cooperación institucional que busca que cada ejemplar tenga una nueva oportunidad en libertad.
En los próximos días, cuando Daniel finalmente extienda sus alas y abandone el lugar donde recuperó su fuerza, comenzará otra etapa de su historia. Esta vez, su vuelo podrá ser seguido desde tierra gracias a la tecnología, aportando información que puede ayudar a proteger a futuras generaciones de cóndores que habiten los cielos cordobeses.