Oncativo recupera su memoria: dos monolitos vuelven a hablarle a la historia del pueblo
La puesta en valor de los monolitos de Luis Matta y del soldado Trillini resignifica el pasado, repara el daño del vandalismo y reafirma la identidad colectiva de una comunidad que honra sus raíces.

Hay gestos que van más allá de una obra material. Recuperar un monolito es, en esencia, volver a escuchar la voz de la historia. En Oncativo, esa premisa tomó forma concreta con la revalorización de dos monumentos que habían sido vandalizados y que hoy vuelven a ocupar el lugar que les corresponde en la memoria colectiva del pueblo.
Uno de ellos recuerda a Luis Matta, quien en 1925 asumió como el primer intendente de Oncativo. A cien años de aquel hecho fundacional para la vida institucional de la ciudad, su figura vuelve a ponerse en primer plano como símbolo de los valores que marcaron los inicios del gobierno local. Cuando el monolito fue inaugurado en 1942, ya se lo reconocía como un hombre sencillo, de gestión destacable y profundo compromiso con la comunidad: un verdadero hombre de bien. Ese reconocimiento, lejos de perder vigencia, hoy se renueva.

La intervención también alcanzó al monolito del soldado Trillini, quien entregó su vida por la patria durante la Revolución Libertadora de 1955. Su nombre, grabado en piedra, representa a tantos hombres anónimos que atravesaron momentos decisivos de la historia argentina. Recuperar su monumento es restituirle dignidad a ese sacrificio y reafirmar el valor de la memoria como acto de justicia.
La restauración de ambos espacios no solo repara el daño causado por el vandalismo, sino que envía un mensaje claro: la historia no se borra, se cuida. Cada monolito recuperado es una invitación a detenerse, a recordar y a comprender que la identidad de un pueblo se construye sobre el respeto por quienes lo precedieron.

En tiempos donde lo inmediato suele imponerse, Oncativo elige mirar hacia atrás para fortalecerse hacia adelante. Porque preservar la memoria no es un gesto nostálgico, sino una responsabilidad colectiva que mantiene vivo el hilo que une pasado, presente y futuro.
