Una noche que hizo historia: el Festival en el Agua mostró su mejor versión y emocionó a Villa del Rosario
Casi 10 mil personas colmaron el predio en la primera jornada del 58° Festival Nacional de Folclore en el Agua, que sorprendió por una puesta en escena de primerísimo nivel, mejoras integrales en el predio y una organización que confirmó que tradición y modernidad pueden convivir sin perder identidad.

Villa del Rosario volvió a latir al ritmo de su fiesta mayor. La primera jornada del 58° Festival Nacional de Folclore en el Agua no fue una noche más: fue una confirmación. De identidad, de pertenencia y de una capacidad organizativa que, con trabajo sostenido y planificación, logró elevar el evento a una escala que ya dialoga con los grandes festivales del país.
Casi 10 mil personas dijeron presente en un anfiteatro renovado, con mejoras visibles desde cualquier punto del predio. El crecimiento fue evidente no solo en números, sino en la experiencia integral del público: mejor visibilidad, circulación más ordenada, servicios reforzados y una puesta en escena impactante que potenció cada presentación artística.

El momento más esperado llegó con el regreso de El Chaqueño Palavecino al escenario mayor, después de once años. Como figura central de la noche, el cantor popular desplegó un repertorio cargado de clásicos y emoción, generando un clima de comunión total con el público, que cantó de pie y celebró cada canción como un reencuentro largamente esperado. Fue uno de esos instantes que explican por qué el folclore sigue siendo un lenguaje vivo, capaz de unir generaciones.
El cierre quedó en manos de El Loco Amato, que aportó su impronta festiva, colorida y cercana, transformando el final de la jornada en una verdadera celebración popular, donde el disfrute y la alegría fueron protagonistas absolutos.
La grilla de la primera noche combinó tradición, calidad y frescura. La apertura estuvo a cargo de la Escuela Municipal de Folclore, con un cuadro especialmente diseñado para inaugurar la velada, reafirmando el rol central de la formación cultural y la identidad local. Luego pasaron por el escenario Omar Bianco, Yanarkas, Amatierra y la Academia de Folclore La Chacana, en una propuesta diversa y equilibrada que reflejó las múltiples expresiones del folclore. La conducción de Silvia Sarmiento y Ezequiel Guarascio, junto a la animación de DJ Leo In the Mix y Diego Luna, mantuvo la energía del público durante toda la noche.

Uno de los grandes protagonistas invisibles fue el escenario. La edición 58 marcó un salto cualitativo en materia técnica y escenográfica, con más de 200 metros cuadrados de pantallas LED, un diseño visual integrado y recursos audiovisuales estratégicamente utilizados. “Es un escenario que está a la altura de los grandes festivales, no solo de la provincia sino del país”, destacó el secretario de Turismo, Diego Cugat, visiblemente emocionado.
En diálogo con El Diario del Pueblo, Cugat remarcó que nada fue improvisado. “Nos venimos preparando desde abril, con un trabajo muy planificado durante todo el año. La planificación da frutos y hoy se ve reflejada en lo que la gente está viviendo”, señaló. También subrayó un aspecto clave: la experiencia del público. “Más lejos del escenario, más se ve la magnitud. Desde cualquier ángulo se puede disfrutar de la misma manera, y eso también es inclusión”.

El funcionario destacó además la logística integral del evento: seguridad, servicios, tiempos de escenario y atención al visitante. “Hoy casi entraron 10.000 personas. Esas personas comen, van al baño, están sentadas, están seguras. No pasó nada malo y el escenario funcionó con un timer perfecto. Eso habla de planificación y de un gran equipo detrás”, afirmó.
La propuesta gastronómica acompañó ese crecimiento. Food trucks y buffets trabajaron a pleno, con largas filas que reflejaron no solo el movimiento del festival, sino también el impacto positivo en la economía local. “Esto es muy bueno para la ciudad. Año tras año nos posicionamos mejor y demostramos que se puede hacer un festival exitoso con el aporte de la gente que compra su entrada y el acompañamiento de sponsors, sin fondos externos”, remarcó Cugat.

En cuanto a la convocatoria, el secretario confirmó que la primera noche rozó la capacidad máxima y anticipó cifras récord para el resto del festival: más de 10.000 personas previstas para la segunda jornada y alrededor de 11.000 tickets impresos para la Noche del Pueblo, con cupos casi agotados. “Hace más de 25 años que no teníamos una edición tan buena como esta”, aseguró.
La cercanía del río, revitalizado tras las lluvias previas, aportó un marco natural que potenció la experiencia. “Trabajamos incluso bajo la lluvia para que hoy todo esté así. Ver el río tan cerca del escenario y este marco de público es una enorme satisfacción”, confesó Cugat.

La primera noche dejó una definición clara: el Festival Nacional de Folclore en el Agua sostiene sus raíces históricas, pero avanza con una mirada estratégica que prioriza calidad artística, experiencia del público y jerarquización del espectáculo. Esa síntesis entre tradición y modernidad no solo consolida al evento como uno de los más importantes de Córdoba, sino que refuerza el orgullo de una comunidad que entiende a la cultura como motor de encuentro y desarrollo.
Fue una noche intensa, emotiva y vibrante. Y apenas el comienzo de una edición que ya se vive a pleno en Villa del Rosario, donde el folclore no es solo música: es memoria compartida, presente activo y futuro que se sigue construyendo entre todos.
