25/05/2026

Fe en movimiento: una peregrina de Villa Santa Rosa caminó nueve días hasta Brochero y conmovió con su testimonio

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Eugenia recorrió a pie cientos de kilómetros hasta Villa Cura Brochero y, tras regresar el 15 de marzo, volvió a peregrinar junto a amigos hasta Carreta Quemada, en una experiencia cargada de emoción, espiritualidad y comunidad.

Una experiencia de fe, sacrificio y encuentro marcó a vecinos de Villa Santa Rosa, donde Eugenia, una peregrina local, completó una caminata de nueve días hasta Villa Cura Brochero. Tras su regreso el 15 de marzo, volvió a ponerse en camino, esta vez hacia Carreta Quemada, acompañada por Analía, Fernando y Mariano. La travesía reunió a cientos de fieles y dejó un fuerte impacto emocional en la comunidad.

La historia comenzó con un pequeño grupo de seis personas que partió desde Santa Rosa el 7 de marzo con un objetivo claro: llegar caminando hasta el santuario de José Gabriel del Rosario Brochero en Traslasierra. Sin embargo, el camino se transformó en algo mucho más grande.

A medida que avanzaban, otros peregrinos de distintos puntos del país se fueron sumando por tramos. Algunos caminaban unos kilómetros, otros se integraban por jornadas completas. La columna creció hasta alcanzar cerca de 24 personas al momento de la llegada.

Durante nueve días, recorrieron entre 20 y 30 kilómetros diarios, atravesando distintos paisajes y desafíos físicos. “A veces el cansancio se sentía, pero la experiencia que te llevás es mucho más fuerte que cualquier dificultad”, relató Eugenia, quien vivió la peregrinación por primera vez.

El grupo no solo estuvo compuesto por caminantes. También hubo equipos de apoyo y guías que acompañaron con logística, asistencia médica y contención. Esa red solidaria fue, según los protagonistas, una de las claves del recorrido.

“La convivencia del camino es lo más lindo. Vas compartiendo con distintas personas, charlas, historias… y entendés que el otro también forma parte de tu búsqueda”, explicó.

El momento de la llegada fue uno de los más intensos. Entre lágrimas, abrazos y silencios cargados de significado, los peregrinos se encontraron con una multitud de fieles que, como ellos, habían llegado impulsados por la devoción.

La figura del Cura Brochero sigue siendo un eje central de la identidad religiosa y cultural del territorio cordobés. Para muchos, no se trata solo de un Santo, sino de un símbolo de servicio, compromiso y cercanía con el pueblo.

En ese sentido, la experiencia de Eugenia y sus compañeros refleja una práctica que crece año a año: las peregrinaciones como forma de encuentro espiritual y comunitario.

“Brochero es actitud de servicio”, resumió la caminante, al recordar los gestos solidarios que vivieron durante el trayecto: desde quienes ofrecían comida y descanso hasta quienes asistían ante cualquier dificultad.

Testimonios de sus compañeros lo definieron como “un compañero”, “un amigo” o una presencia constante en la vida cotidiana. La emoción fue evidente, especialmente entre quienes sienten una conexión personal con su historia.

El hecho de que muchos de los peregrinos sean oriundos de la tierra donde nació el Santo refuerza ese vínculo. “Es muy fuerte saber que nacimos en el mismo lugar que él”, señalaron.

La experiencia de Eugenia no solo dejó huellas en quienes participaron, sino que también reavivó el sentido de pertenencia y fe en la comunidad. En tiempos donde lo cotidiano suele imponerse, historias como esta recuerdan el valor del esfuerzo compartido, la espiritualidad y el encuentro con el otro. Y mientras nuevas peregrinaciones ya comienzan a gestarse, el legado de Brochero sigue caminando, paso a paso, junto a su gente.

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El autor:

El Diario del Pueblo

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