20/06/2026

La huella imborrable del General Belgrano en suelo cordobés: un legado que cobra vida

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A 206 años de su paso por la provincia y tras la reciente distinción de Pilar como “Ciudad Belgraniana”, Córdoba redescubre los hitos donde el prócer de la Independencia dejó su última impronta. Desde el histórico cuartel en Chalacea hasta la emotiva despedida de su ejército en el río Xanaes, un recorrido por la memoria viva de nuestra nación.

Manuel Belgrano, abogado, economista, militar y artífice de nuestra bandera, no fue solo un prócer de escritorio o de grandes batallas distantes; fue un caminante incansable de los senderos cordobeses. Entre 1810 y 1820, el General atravesó nuestra geografía en reiteradas ocasiones, utilizando el antiguo Camino Real y vías alternativas como el Camino de las Tropas. Hoy, los cordobeses celebran una revalorización de estos espacios, reconociendo a localidades como Chalacea y Pilar como los nuevos nodos de una ruta histórica que conecta el corazón del país con el legado del “Cura Gaucho” y los libertadores de la Patria.

Chalacea: el primer bastión belgraniano por ley

La pequeña localidad de Chalacea, en el departamento Río Primero, marca un precedente histórico al ser el primer pueblo declarado “Belgraniano” de la provincia, mediante la Ley 10971 sancionada en 2024. Fue allí donde, el 27 de febrero de 1819, Belgrano —al frente de su tropa y en medio de la creciente inestabilidad política de las guerras civiles— firmó un histórico parte de combate.

“Es un hecho muy importante. Impacta pensar que Manuel Belgrano caminó por donde hoy está la escuela”, expresa Néstor Inga, presidente comunal de Chalacea. El documento, rescatado de los archivos por historiadores locales y el Instituto Nacional Belgraniano, certifica que el General informó al Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón sobre el triunfo de las fuerzas del orden —lideradas por Bustos, Paz y Lamadrid— en la Batalla de La Herradura. Este fragmento de historia, documentado rigurosamente, ha permitido que Chalacea, un paraje de 180 habitantes, se posicione como un punto estratégico en el mapa de la memoria argentina.

Pilar y el último acto de servicio

Apenas el pasado 10 de junio de 2026, la Unicameral cordobesa formalizó la declaración de Pilar como “Ciudad Belgraniana”, honrando el sitio donde el prócer protagonizó su última ceremonia militar. Fue en la Capilla del Pilar, una joya arquitectónica del siglo XVIII situada cerca del río Xanaes, donde un Belgrano aquejado por una salud ya irreversible, decidió delegar el mando del Ejército del Norte.

El 10 de septiembre de 1819, desde este rincón del departamento Río Segundo, el General escribió de puño y letra la carta dirigida al gobernador José Javier Díaz, comunicando el traspaso de mando a Francisco Fernández de la Cruz y destacando al cordobés Juan Bautista Bustos. “En ese traspaso de mando, con el reconocimiento de los servicios del cordobés Bustos, comienzan a escribirse las primeras páginas del que se convertirá al año siguiente en el primer gobernador constitucional de la Córdoba poscolonial”, señala Gabriela Parra Garzón, directora del Archivo Histórico de la Provincia.

Una ruta de fe y libertad

La presencia de Belgrano en Córdoba no se limitó a las estrategias militares. En su paso por Sinsacate y la Estancia Jesuítica de Caroya, el General encontró resguardo, alimento y también refugio espiritual. En Caroya, donde hace dos siglos funcionó una fábrica de sables para los ejércitos libertadores, Belgrano escribió una de sus últimas cartas antes de partir hacia Buenos Aires para su muerte, acaecida en 1820.

La reciente puesta en valor de la Capilla del Pilar por parte del Gobierno provincial no solo recupera muros de adobe y techos centenarios, sino que protege un Monumento Histórico Nacional que fue testigo de la última oración del prócer por el destino de nuestra Patria.

El valor de la memoria

Hoy, la puesta en valor de estos sitios —sumado a la investigación documental que permite certificar cada parada del General— transforma a Córdoba en un escenario vivo de nuestra historia. La distinción de Pilar y Chalacea no es solo un acto protocolar; es un compromiso de las comunidades locales por preservar un patrimonio que trasciende las fronteras de sus departamentos. Mientras Chalacea proyecta una sala de exhibición para los documentos originales de Belgrano, Pilar se consolida como centro de promoción cultural, asegurando que la memoria del creador de la bandera no sea solo un nombre en los libros, sino una presencia tangible en cada rincón de nuestra tierra.

El autor:

El Diario del Pueblo

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