Villa Santa Rosa se prepara para un mes de fe: los secretos detrás de sus singulares procesiones patronales
Con el traslado de San Roque desde el cementerio y la tradicional procesión de Santa Rosa de Lima, la localidad del departamento Río Primero revive costumbres centenarias que definen su identidad religiosa y cultural.
Villa Santa Rosa ya palpita lo que sus habitantes denominan el “mes de las patronales”, un ciclo de celebraciones que excede largamente la jornada festiva del 30 de agosto. Según detalló el historiador y Director de Museos local Enzo Toneatti, el cronograma oficial comenzará el próximo 16 de agosto con la festividad de San Roque, marcando el inicio de una serie de ritos procesionales que distinguen a esta localidad de cualquier otra de la región por su particular logística y trasfondo histórico.
El misterio del vicepatrono y la imagen del camposanto
Una de las mayores singularidades de Villa Santa Rosa es la devoción a San Roque. A diferencia de otros pueblos donde las imágenes descansan en el altar mayor, la de San Roque se custodia permanentemente en una capilla dentro del cementerio local. Esta tradición tiene un origen casi detectivesco: a principios del siglo XX, el sacerdote Francisco Ferreira informó que el santo era el “vicepatrono” del pueblo, aunque nunca se halló un decreto oficial que lo respaldara.
La imagen llegó desde Italia por iniciativa de un afiliado a la Sociedad de Socorros Mutuos San Roque y quedó resguardada en su panteón. Tras un periodo de interrupción entre 2011 y 2022, la actual gestión parroquial restauró la procesión que traslada al santo desde el cementerio hasta el templo principal cada 16 de agosto, respondiendo a un masivo pedido de los vecinos que se negaban a perder esa conexión histórica.
Santa Rosa: una patrona en custodia
El centro de la fe, sin embargo, sigue siendo Santa Rosa de Lima, cuya presencia en la zona se remonta a 1721. Su imagen también protagoniza un traslado particular: cada 20 de agosto, es llevada en procesión desde la capilla del Instituto del Santísimo Rosario hasta el templo parroquial (ahora Santuario).
Este “exilio” temporal de la patrona tiene una explicación histórica precisa. En 1928, al demolerse el antiguo templo para construir el actual, la imagen fue entregada en custodia a las Hermanas Dominicas. Desde entonces, la comunidad mantiene el rito de buscar a su protectora para dar inicio a la novena que culmina el día 30 con la gran fiesta del pueblo.
Identidad y fe en el corazón de Río Primero
La relevancia de estos hechos para Villa Santa Rosa trasciende lo litúrgico. Mientras que en localidades vecinas como Villa Concepción del Tío o La Para las imágenes permanecen en sus camarines o altares, aquí la fe “camina” por las calles de una manera distinta. A este entramado se sumó recientemente San José Gabriel del Rosario Brochero, declarado oficialmente vicepatrono en 2017, cuya imagen ahora permanece fija en el Templo desde que este fue elevado a la categoría de Santuario en 2025.
Estas tradiciones no son solo actos de culto; son el motor de una comunidad que se reconoce en su historia y en el cuidado de sus símbolos. El mes de agosto en Villa Santa Rosa proyecta una afluencia masiva de peregrinos, consolidando a la localidad como un faro de religiosidad popular y preservación histórica en el interior cordobés
Y así es como en la capital departamental no hay una sino cinco procesiones: una el 16 de agosto para traer a San Roque desde el Cementerio al Santuario; otra el 20 de agosto para hacer lo propio con la imagen de Santa Rosa desde la Parroquia de las Hermanas; la central del 30 de agosto día de Santa Rosa de Lima; y las dos siguientes para devolver las imágenes de San Roque y Santa Rosa a sus lugares habituales. Al santo se lo devolverá el 5 de septiembre y a la Santa Patrona el 1 del próximo mes.