“Tercero toma acción”: Familias de Monte Cristo sellan un pacto para frenar el uso temprano de celulares
Padres de alumnos de tercer grado del Instituto Parroquial Monte Cristo firmaron un acuerdo colectivo de corresponsabilidad digital para limitar el acceso de los niños a dispositivos con conectividad y redes sociales, buscando reducir la presión social y proteger la infancia.
La preocupación compartida por un grupo de padres del Instituto Parroquial Monte Cristo se transformó, el 11 de junio, en una medida concreta que busca marcar un precedente en la región. Las familias de los alumnos de 3° A y 3° B formalizaron el pacto “Tercero toma acción”, un compromiso de corresponsabilidad digital que establece límites claros: no entregar dispositivos con conectividad propia hasta concluir la escuela primaria y postergar el uso de redes sociales hasta los 16 años.
La iniciativa, impulsada ante la inquietud por el impacto del consumo tecnológico en la niñez, propone desplazar la responsabilidad de la prohibición —que suele recaer sobre las instituciones educativas o el Estado— hacia el seno de cada hogar. Según explicaron los impulsores, el objetivo es conformar una red de apoyo mutuo que permita a los niños transitar sus años de primaria sin la presión de pertenecer a un mundo digital para el cual aún no están preparados.
El fin de la “presión social”
El motor fundamental de este acuerdo es la contención. Muchos padres admiten que el miedo a que sus hijos se sientan “el único raro” del grupo al no tener celular termina forzando la compra del dispositivo. “Como familia teníamos la decisión tomada de no darles celular hasta el secundario, pero cuando los chicos crecen, la presión del grupo de pares es muy fuerte”, comentó Marilina Fernández, madre de alumnos y una de las voces referentes de la iniciativa.
La lógica del pacto es sencilla pero poderosa: “Si ninguno se lo da, estamos todos en la misma, luchándola juntos”. De esta forma, el acuerdo colectivo elimina la sensación de aislamiento de los niños y fortalece la postura de los padres, quienes prefieren “no dar antes que tener que quitar”, una tarea que consideran significativamente más compleja una vez que el dispositivo ya está en manos del menor.
Un movimiento con alcance nacional
El modelo adoptado en Monte Cristo se inspira en las guías de pactoparental.org y se alinea con una tendencia creciente en diversas ciudades del país, donde los adultos están redescubriendo la importancia de la presencialidad. Los padres de esta localidad subrayan que el pacto no es un documento estático, sino un compromiso que requiere comunicación constante, escucha activa con los hijos y una revisión periódica de los hábitos en casa.
Además de retrasar la entrega de dispositivos, el acuerdo pone el foco en la capacitación familiar, instando a los adultos a informarse sobre los efectos negativos del uso temprano de la tecnología. La articulación con la escuela y la vinculación constante entre los padres son pilares fundamentales para que la iniciativa no sea solo un papel firmado, sino una práctica cotidiana.
La relevancia de este hecho para la comunidad de Monte Cristo es innegable: no solo protege el desarrollo emocional y cognitivo de los menores, sino que también abre un debate necesario sobre cómo la crianza en la era digital puede ser más saludable cuando se gestiona desde la solidaridad comunitaria. Mientras el pacto comienza a dar sus primeros pasos, se espera que el compromiso de estas familias sirva de ejemplo para otras instituciones, consolidando una red de acompañamiento que prioriza, ante todo, la integridad y la niñez.