03/08/2026

Sabores con historia: Miriam Orellano es la ganadora de Estamos Fritos, el concurso de tortas fritas de Luque

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El certamen de fritos reunió a 12 participantes e instituciones locales, destacando la innovación culinaria y el profundo arraigo de las recetas familiares en la comunidad.

Estas son las palmeritas ganadoras de la edición 2026.

En una jornada marcada por el frío propio de la estación y el calor de las tradiciones compartidas, la localidad de Luque celebró una nueva edición de su Concurso de Fritos en el marco del Festival de Invierno 2026. El evento, que tuvo lugar este fin de semana, contó con la participación de 12 concursantes que representaron tanto a emprendimientos personales como a instituciones civiles y deportivas de la región. El momento cúspide de la tarde fue la coronación de Miriam Orellano, quien con una receta heredada de su madre logró cautivar al jurado y alzarse con el primer premio, marcando un hito de emoción y reconocimiento a la identidad local.

Una competencia de alto nivel e innovación

La edición de este año se destacó por una notable evolución en las propuestas gastronómicas. Los asistentes y el jurado fueron testigos de una diversidad que fue desde lo estrictamente tradicional hasta apuestas sumamente innovadoras. Entre los 12 participantes, se dividieron en dos tandas de trabajo para presentar sus creaciones.

Se pudieron degustar desde las clásicas “orejitas de burro” dulces de Alicia Cáceres, hasta combinaciones audaces como los fritos de masa de naranja con almíbar de café y miel presentados por Liliana, quien el año anterior ya había sorprendido con una receta de Fernet. La innovación también llegó al terreno de lo salado con la propuesta de la subcomisión de fútbol de Primera y Reserva: fritos rellenos de salame casero y queso, saborizados con orégano y parmesano. Esta última creación fue especialmente celebrada por el jurado por su originalidad, sugiriendo que eran el acompañamiento ideal para un vermut.

El rol de las instituciones y el compromiso social

Más allá de la competencia culinaria, el festival funcionó como una plataforma de visibilización y apoyo para diversas organizaciones de Luque. Instituciones como la Escuela Especial Crecer, que presentó palmeritas hojaldradas, los Bomberos Voluntarios y la Fundación Vibras (centro de día), que participó con bolas de fraile elaboradas en su taller de cocina, (el primer año lograron el segundo lugar son sus donas) demostraron que el evento tiene un trasfondo solidario y comunitario fundamental.

También se hizo presente el apoyo a centros educativos, como el caso de la representación del Jardín de Infantes a través de donas bañadas en chocolate. Para muchos, como señaló el chef y jurado Andrés Chaijale, el objetivo principal fue “involucrarse con hacerlo bien por el solo hecho de hacerlo bien” y compartir un momento de disfrute con toda la comunidad.

La palabra de los expertos

El jurado, integrado por figuras de renombre como los chefs Andrés Chaijale y Julián Espinosa, junto a evaluadores locales, destacó el profesionalismo de los participantes. Espinosa subrayó que se evaluaron aspectos como la uniformidad, el sabor de la masa y la cocción pareja, pero resaltó especialmente la valentía de quienes se animaron a “hacer cosas locas que peguen”. Por su parte, Chaijale observó que los concursantes llegaron “recargados” y con un nivel de preparación previa que incluyó semanas de práctica para perfeccionar sus recetas.

Miriam Orellano: El triunfo de la memoria familiar

El anuncio de la ganadora trajo consigo una de las postales más conmovedoras del festival. Miriam Orellano, visiblemente emocionada, atribuyó su victoria a la memoria de su madre y a una receta que cruzó generaciones desde su Capilla del Carmen natal. “Lo dulce eran los fritos de mamá, era la golosina nuestra de niños”, recordó Miriam al describir sus palmeritas hojaldradas con toques de cítricos.

Con un pasado ligado a la panadería artesanal y a la gastronomía familiar, Miriam hoy comercializa sus productos de manera particular, habiendo logrado que sus sabores lleguen incluso a ciudades vecinas como Arroyito y San Francisco. Su triunfo no solo le otorga un premio económico de 400.000 pesos, sino también la posibilidad de contar con un stand exclusivo en la próxima edición del festival para que todo el público pueda probar su producto ganador.

El valor de una tradición que crece

Este tipo de eventos refuerza la identidad de la región al transformar una costumbre cotidiana —como cocinar fritos en días de lluvia— en un certamen de prestigio que moviliza la economía local y fortalece los lazos sociales. La gran concurrencia y la calidad de las propuestas consolidan al Festival de Invierno de Luque como una cita ineludible en el calendario cultural de la zona.

Se espera que el impacto de este reconocimiento impulse aún más la actividad de los emprendedores locales y las instituciones participantes. Con la vara alta tras las innovaciones presentadas este año, la comunidad ya proyecta lo que será la próxima edición, donde la tradición y la creatividad volverán a encontrarse frente a las freidoras

El autor:

El Diario del Pueblo

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