21/08/2026

Villa Santa Rosa inauguró Inclusabor, una panadería que apuesta al trabajo y la autonomía

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El nuevo espacio fue presentado este jueves 20 de agosto en el edificio del CIAM donde se vino desarrollando hasta ahora. EL proyecto nació con el objetivo de brindar una formación laboral socio-inclusiva. El espacio permitirá a personas con discapacidad capacitarse, producir y avanzar hacia una mayor autonomía a través del trabajo.

Villa Santa Rosa sumó este jueves 20 de agosto un nuevo espacio pensado para abrir oportunidades y fortalecer la inclusión: quedó inaugurada Inclusabor, una panadería de formación laboral socio-inclusiva que busca que jóvenes con discapacidad puedan capacitarse, elaborar productos, generar ingresos y construir sus propios proyectos de vida.

El acto se desarrolló en el edificio del CIAM y reunió a autoridades municipales, representantes de instituciones, equipos interdisciplinarios, familias, vecinos y, especialmente, a los jóvenes que forman parte del proyecto y que se convirtieron en los verdaderos protagonistas de la jornada.

Un proyecto que comenzó hace más de un año

La iniciativa fue impulsada desde el área municipal de Discapacidad y comenzó a gestarse hace más de un año como una propuesta de formación laboral inclusiva. Según explicó durante el acto el intendente Daniel Kieffer, el objetivo surgió a partir de un proceso de acompañamiento en el que se detectó la necesidad de generar un espacio donde los jóvenes pudieran desarrollar capacidades, asumir responsabilidades y demostrar sus posibilidades en el ámbito laboral.

El proyecto contó además con el acompañamiento del Ministerio de Desarrollo Humano de la Provincia, a través del programa de promoción de los derechos de las personas con discapacidad.

La primera etapa de capacitación comenzó entre noviembre y diciembre, con el acompañamiento del maestro panadero Fernando Pajón, quien aportó sus conocimientos y experiencia para que los participantes dieran sus primeros pasos en la elaboración de productos de panadería.

De las primeras capacitaciones a un espacio propio

El camino hasta la inauguración no fue inmediato. Las primeras actividades se desarrollaron en otros espacios y, posteriormente, los jóvenes comenzaron a utilizar la cocina del CIAM para continuar con las prácticas mientras se acondicionaba un lugar definitivo.

De acuerdo con lo informado por el intendente, el Ministerio de Desarrollo Humano realizó un aporte de 8,5 millones de pesos destinado a la adquisición de herramientas y equipamiento. A esto se sumó una inversión municipal que, según detalló Kieffer, ronda los 30 millones de pesos en infraestructura, además de otros recursos destinados a la instalación del gas natural.

La obra representa así una apuesta institucional que excede la puesta en funcionamiento de una panadería: se trata de crear condiciones concretas para que la formación pueda transformarse en una oportunidad laboral.

“Mucho más que una panadería”

Durante su discurso, la coordinadora del área de Discapacidad, Carolina Prado, definió a Inclusabor como un espacio de formación laboral socio-inclusiva, pensado para aprender, compartir, crecer y construir nuevas oportunidades.

Prado destacó especialmente que los jóvenes participaron activamente desde el comienzo del proyecto. Sus ideas, intereses, esfuerzo y compromiso fueron dando forma a una iniciativa que finalmente pudo convertirse en realidad.

La funcionaria remarcó que Inclusabor tiene como objetivos centrales promover la inclusión, la autonomía y la participación plena en la comunidad, generando oportunidades reales de capacitación y trabajo.

La mirada puesta en la autonomía atraviesa todo el proyecto. La intención es que el espacio sea abierto a la comunidad y que los jóvenes puedan producir, asumir responsabilidades y avanzar en la construcción de sus propios proyectos de vida.

Un modelo basado en el trabajo y la autogestión

Uno de los aspectos destacados por el intendente durante la inauguración fue que el emprendimiento apunta progresivamente a su autofinanciamiento.

Kieffer explicó que, a medida que los integrantes de Inclusabor elaboren y comercialicen sus productos, las ganancias serán destinadas a ellos. La propuesta busca así que el trabajo tenga una consecuencia concreta en términos de autonomía económica.

El jefe municipal también expresó su deseo de que el proyecto pueda crecer y ampliar su capacidad en el futuro, hasta convertirse en una herramienta que permita a sus integrantes vivir de su trabajo.

Una inauguración con fuerte acompañamiento comunitario

El acto tuvo además un componente simbólico: los jóvenes recibieron sus delantales oficiales, en una ceremonia que puso en primer plano el esfuerzo realizado durante todo el proceso.

La entrega fue presentada como mucho más que un gesto protocolar. El delantal representa, dentro del proyecto, la identidad, el orgullo y el compromiso con una nueva etapa como trabajadores de Inclusabor.

Familias, autoridades y equipos municipales acompañaron a cada uno de los integrantes durante la entrega, en uno de los momentos más emotivos de la jornada.

Una puerta que se abre para toda Villa Santa Rosa

Más allá de la elaboración de panificados, Inclusabor plantea un desafío de mayor alcance para Villa Santa Rosa: transformar la inclusión en oportunidades concretas de capacitación, participación y trabajo.

En un contexto económico complejo, Carolina Prado puso en valor que instituciones y personas hayan decidido sostener y acompañar el proyecto hasta hacerlo realidad.

La inauguración marca, en ese sentido, el comienzo y no el final de un proceso. Ahora el desafío será consolidar la producción, fortalecer la comercialización y acompañar el crecimiento del emprendimiento para que cada vez más jóvenes puedan encontrar allí un espacio de desarrollo.

Inclusabor abrió sus puertas con una meta que va mucho más allá de amasar y hornear: que el trabajo sea también una herramienta de inclusión, autonomía y construcción de futuro para sus protagonistas.

Los discursos

El autor:

El Diario del Pueblo

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