25/08/2026

Innovación escolar en Obispo Trejo: estudiantes elaboran un té medicinal a base de corteza de chañar

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Ocho alumnos del IPEM 327 y del Instituto Técnico Parroquial crearon “Carpintero Campestre”, un proyecto que rescata los beneficios respiratorios del árbol nativo. La iniciativa, impulsada por la Fundación Líderes de Ansenuza, fue un éxito de ventas en su primera presentación comunitaria y revaloriza la flora local.

En la localidad de Obispo Trejo, un grupo de ocho estudiantes de nivel medio demostró que la combinación entre la educación, el emprendedurismo y el respeto por el ambiente puede generar resultados concretos y sorprendentes. Los jóvenes, alumnos del IPEM 327 y del Instituto Técnico Parroquial, presentaron recientemente “Carpintero Campestre”, un proyecto de elaboración artesanal de té a base de corteza de chañar. La iniciativa, que agotó su producción inicial de 50 unidades durante su primera exhibición pública este año, no solo propone una alternativa natural para aliviar afecciones respiratorias, sino que logra revalorizar la flora nativa de la región de Ansenuza ante los ojos de su propia comunidad.

El origen de la idea: adaptación y naturaleza

El proyecto nació bajo el paragüas del programa de experiencia ambiental impulsado por la Fundación Líderes de Ansenuza. Dentro del área de emprendedurismo, estudiantes de cuarto y sexto año se unieron con una premisa clara: trabajar exclusivamente con árboles nativos.

Inicialmente, el objetivo del equipo era producir jalea de chañar. Sin embargo, la estacionalidad del fruto los obligó a replantear la estrategia sobre la marcha. Al no estar en la época de cosecha adecuada, los jóvenes decidieron utilizar la corteza del árbol, un recurso que se encuentra disponible durante todo el año.

A partir de esa rápida adaptación, los estudiantes iniciaron un riguroso proceso de investigación sobre las propiedades botánicas de la especie. Descubrieron —y luego comprobaron a través de degustaciones y charlas con los vecinos del pueblo— que la infusión de la corteza de chañar funciona como un histórico remedio casero para tratar afecciones respiratorias crónicas o estacionales, como el asma y la tos persistente.

Producción, envasado y éxito comercial

A diferencia de los clásicos tés en hebras o saquitos comerciales, “Carpintero Campestre” desarrolló una propuesta innovadora: se comercializa en formato líquido y envasado al vacío.

El proceso de elaboración exige tiempo y dedicación. Según explicaron los propios alumnos, la corteza se lava minuciosamente, se pica y se hierve durante diez minutos. Tras un período de reposo controlado, el líquido se cuela y se envasa en frascos de vidrio esterilizados. Este método permite que la bebida, si es conservada en un lugar fresco y seco, mantenga intactas sus propiedades por hasta dos años. Además, resulta una infusión versátil, ya que puede beberse fría o caliente y admite ser endulzada con miel, azúcar o combinada con limón.

La visión comercial del equipo también destacó durante la presentación. Ofrecieron el producto en tres tamaños diferentes para adaptarse a todos los bolsillos: envases pequeños, frascos medianos de 600 mililitros y botellas familiares de tres litros (comercializadas a 3.000 pesos). La respuesta de la comunidad de Obispo Trejo fue rotunda: en cuestión de horas, los jóvenes vendieron el lote completo, quedándose sin stock tras el masivo interés local.

El valor de recuperar la identidad regional

El impacto de esta iniciativa escolar trasciende el éxito de ventas. En comunidades del interior productivo, donde el avance de la frontera agrícola a menudo arrincona a las especies autóctonas, que las nuevas generaciones elijan trabajar con el chañar representa un mensaje de conservación ambiental innegable.

Al mismo tiempo, el proyecto ha funcionado como un puente intergeneracional. Varios de los estudiantes admitieron no conocer los beneficios del árbol antes de iniciar la investigación, mientras que los adultos mayores de la zona se reencontraron con un remedio tradicional que formaba parte de la botica natural de sus familias. Prácticas educativas como esta, que logran vincular el conocimiento del aula con la historia y el territorio, fortalecen el tejido social comunitario.

De cara al futuro inmediato, el desafío de “Carpintero Campestre” será retomar la producción para abastecer una demanda que ya demostró superar las expectativas iniciales. Los alumnos volverán a la elaboración de nuevos lotes mientras consolidan su presencia digital y contacto con los clientes a través de su cuenta de Instagram (@carpinteros.campestres). Más allá del balance económico, la verdadera victoria de estos ocho jóvenes de Obispo Trejo radica en haber demostrado que, observando la naturaleza autóctona y prestando atención a la sabiduría de su propia gente, es posible generar proyectos innovadores, sustentables y con un profundo sentido de pertenencia.

El autor:

El Diario del Pueblo

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