02/10/2026

Se cumplen 20 años de la tragedia que enlutó a la región cuando seis trabajadores de Arcor perdieron la vida en la Ruta 19

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El 4 de octubre de 2006, a las 5.45, un colectivo que trasladaba trabajadores hacia la planta de Arcor chocó contra un camión a la altura del paraje La Curva, cerca de Arroyito. Murieron seis obreros y otros 18 resultaron internados. A dos décadas de aquella tragedia, sus familias y compañeros volverán a reunirse -como cada año- para mantener viva la memoria.

Apenas faltaban unos minutos para las 6 de la mañana del 4 de octubre de 2006 cuando la rutina de decenas de trabajadores de Río Primero, Pedro E Vivas y Santiago Temple que viajaban hacia la planta de Arcor, en Arroyito, se transformó en una tragedia.

El choque ocurrió aproximadamente a las 5.45, sobre la Ruta Nacional 19, a unos seis kilómetros de la planta de Arcor y a la altura del paraje La Curva. Los pasajeros del ómnibus debían ingresar a trabajar en el turno de las 6.

El colectivo Deutz trasladaba a trabajadores de la empresa provenientes de distintas localidades de la región. En cuestión de segundos, el vehículo quedó involucrado en una violenta colisión con un camión Volkswagen que transportaba materiales de construcción.

El episodio dejó seis trabajadores muertos y decenas de heridos, provocando una conmoción que rápidamente se extendió por Arroyito y por las localidades de donde provenían las víctimas.

La maniobra que terminó en tragedia

De acuerdo con los testimonios recogidos durante las primeras horas y con la investigación judicial iniciada entonces, el camión se encontró con una motocicleta que habría salido sin luces desde un local nocturno situado al costado de la ruta.

Uno de los trabajadores que viajaba en el colectivo relató que desde su asiento pudo observar cómo la motocicleta se incorporaba a la ruta sin iluminación y que el conductor del camión aparentemente no alcanzó a advertirla a tiempo.

Para evitar embestir al motociclista, el camionero habría realizado una maniobra brusca. El acoplado perdió su trayectoria y terminó impactando contra el colectivo, en la zona lateral y frontal correspondiente al sector donde se encontraba el conductor.

La violencia del choque fue devastadora.

Cuatro trabajadores murieron prácticamente en el acto. Un joven de 19 años falleció horas después, luego de ser trasladado de urgencia al Sanatorio Allende de Córdoba. La sexta víctima, un muchacho de 22 años, murió pasado el mediodía en el mismo centro asistencial.

Según la información difundida entonces, el joven presentaba graves traumatismos de cráneo, pelvis y tórax y permanecía asistido con respiración mecánica.

Un operativo de emergencia que involucró a toda la región

Mientras en la Ruta 19 se desarrollaban las tareas de rescate, los centros de salud de Arroyito y Córdoba comenzaron a prepararse para recibir a los heridos.

Autoridades médicas precisaron que 18 trabajadores permanecían internados en distintos establecimientos sanitarios.

La directora del Hospital Regional de Arroyito, Mónica Rodríguez, informó que 12 personas eran atendidas en ese establecimiento, mientras que otras tres permanecían internadas en una clínica privada de la ciudad y las tres restantes habían sido derivadas a salas comunes del Sanatorio Allende, en Córdoba.

La magnitud del accidente obligó a desplegar un operativo sanitario de emergencia y puso nuevamente en evidencia el enorme movimiento diario de trabajadores que circulan por la Ruta Nacional 19 entre las localidades de la región y los principales centros productivos.

La investigación judicial

La tragedia también tuvo consecuencias judiciales desde las primeras horas.

El fiscal Argüello informó que el motociclista señalado como quien se cruzó delante del camión había sido detenido y sindicado como responsable de provocar el accidente.

Por su parte, el conductor del camión también fue detenido e imputado por homicidio culposo reiterado, según las declaraciones del fiscal difundidas en aquel momento.

La investigación buscó establecer con precisión la secuencia de maniobras que desembocaron en el impacto y las responsabilidades correspondientes.

El dolor de una ciudad profundamente vinculada a Arcor

La dimensión de la tragedia no puede comprenderse solamente a partir de las cifras.

En Arroyito, la noticia golpeó a una comunidad cuya vida económica y social estaba —y continúa estando— fuertemente vinculada a la planta de alimentos y golosinas.

La empresa declaró aquella jornada como día de duelo y suspendió sus actividades. La comunidad también expresó su dolor colectivamente: vecinos se reunieron en la plaza pública, participaron de una oración por las víctimas y posteriormente realizaron un minuto de silencio.

En las calles de la ciudad, el accidente se convirtió rápidamente en una noticia que atravesó hogares, familias y lugares de trabajo.

Detrás de cada uno de los seis trabajadores había una familia, compañeros y una historia de vida que quedó abruptamente interrumpida.

Veinte años después, la memoria vuelve a La Curva

Dos décadas después, el lugar del accidente vuelve a convertirse en punto de encuentro para recordar a quienes aquella mañana salieron de sus casas para cumplir con su jornada laboral y nunca regresaron.

La Comisión Directiva del S.T.I.A. Arroyito convocó a la Familia de la Alimentación, junto con familiares, amigos y compañeros, a participar de una Misa de Responso en memoria de Raúl Barrionuevo, Gustavo Albornoz, Emanuel Ludueña, Miguel Ludueña, Marcelo Vargas y Carlos Alderete.

La ceremonia se realizará este domingo 4 de octubre, a las 11 h, sobre la Ruta Nacional 19, a escasos metros del paraje La Curva, en el lugar del siniestro adonde se construyó un espacio en memoria de las víctimas, donde cada año, para esta fecha, le rinden homenaje.

Será un momento para volver a nombrarlos, acompañar a sus familias y mantener presente una historia que forma parte de la memoria colectiva de Arroyito y de toda la región.

Porque veinte años después, aquel viaje que comenzó como tantos otros hacia el turno de las 6 de la mañana sigue siendo recordado por una comunidad que aprendió, a fuerza de dolor, que detrás de cada trabajador que recorre diariamente una ruta también hay una familia que espera su regreso.

El autor:

El Diario del Pueblo

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