Un vecino le disparó a un dogo que habría ingresado a su vivienda y el animal murió
El episodio ocurrió este jueves al mediodía en Pilar. El propietario de la vivienda aseguró que el perro ingresó al inmueble y que reaccionó ante un supuesto intento de ataque. El dueño del animal sostiene otra versión y afirma que el dogo permanecía en la vereda. La Policía secuestró una pistola calibre 22 y una vaina servida.
Un episodio que involucra a un perro de raza Dogo Argentino (foto ilustrativa), un arma de fuego y dos versiones contrapuestas generó preocupación este jueves en Pilar, departamento Río Segundo. El hecho ocurrió alrededor de las 11.30 h, en inmediaciones de la Ruta Nacional 9, entre las calles Jujuy y Mendoza, donde un vecino efectuó un disparo contra el animal luego de asegurar que había ingresado a su vivienda con intenciones de atacarlo.
De acuerdo con el informe policial, el proyectil impactó en la zona parietal derecha de la cabeza del perro. Tras el episodio, el propietario del animal lo trasladó por sus propios medios a una veterinaria para recibir atención.
La intervención policial incluyó el secuestro de una pistola Bersa Thunder calibre .22, con su numeración, y una vaina servida, además del establecimiento de una consigna en el sector y el inicio de las actuaciones correspondientes.

El relato del vecino
Según manifestó el habitante de la vivienda ante los efectivos, el dogo había ingresado al inmueble y presentaba una conducta que interpretó como una amenaza directa.
Ante esa situación, sostuvo que tomó el arma y realizó un disparo contra el animal.
La Policía intervino posteriormente para documentar lo sucedido y determinar las circunstancias del episodio.
El hombre que efectuó el disparo sería legítimo usuario del arma y, según la información aportada para esta nota, la pistola fue posteriormente restituida luego de las actuaciones realizadas.
La otra versión: “Estaba en la vereda”
La historia, sin embargo, tiene otro relato.
Diego, propietario del dogo, aseguró que el animal no había ingresado a la vivienda, sino que se encontraba en la vereda del vecino.
El hombre reconoció que su perro solía hacer sus necesidades en ese sector, pero negó que hubiera protagonizado anteriormente ataques contra personas u otros animales.
Según explicó, tenía al animal desde hacía aproximadamente seis años y afirmó que nunca había atacado a una persona.
Esa diferencia entre ambas versiones será uno de los puntos centrales para establecer qué ocurrió exactamente antes del disparo.
El perro llegó con una lesión gravísima
El animal fue llevado a una veterinaria luego del episodio. El profesional que lo recibió, Maico Bolea, explicó que presentaba un cuadro neurológico irreversible producto de la lesión provocada por el proyectil.
Según el veterinario, el perro llegó con muerte cerebral y severamente descompensado, por lo que, ante la irreversibilidad del cuadro, sus propietarios tomaron la decisión de practicarle la eutanasia.
La bala había ingresado por la zona del oído y provocado una lesión de extrema gravedad.
Un episodio que vuelve a poner el foco en la convivencia con perros
El caso vuelve a instalar en la comunidad una problemática que atraviesa a numerosas localidades: la responsabilidad en la tenencia de animales y las situaciones que pueden generarse cuando un perro circula sin control por la vía pública o ingresa a propiedades particulares.
En Pilar, además, fuentes policiales señalaron que no sería la primera vez que vecinos del sector manifiestan haber tenido inconvenientes con el mismo animal, aunque ese antecedente deberá ser establecido formalmente dentro de las actuaciones.
La situación también abre interrogantes sobre la necesidad de reforzar las medidas de prevención y control para evitar que episodios vinculados con animales terminen derivando en situaciones de riesgo para personas, mascotas o terceros.
Una investigación que deberá determinar qué ocurrió
Por el momento, existen dos versiones sobre una cuestión fundamental: si el Dogo Argentino ingresó efectivamente a la vivienda o si permanecía en la vereda cuando recibió el disparo.
La intervención policial permitió secuestrar el arma utilizada y preservar elementos vinculados al episodio, mientras se labran las actuaciones correspondientes.
Más allá de la discusión entre las partes, el hecho dejó como consecuencia la muerte del animal y abrió un interrogante que deberá ser esclarecido a partir de las pruebas y testimonios incorporados al procedimiento.
El caso vuelve a poner sobre la mesa una cuestión sensible para cualquier comunidad: cómo prevenir situaciones de riesgo vinculadas con animales sueltos y cómo actuar ante una eventual amenaza sin que un conflicto de convivencia termine en consecuencias irreversibles.