Colonia Las Cuatro Esquinas inauguró su primera escultura
El autor de la obra, Julio Incardona, contó cómo la realizó, en qué se inspiró y el significado de la misma.

Un día histórico se vivió en Colonia Las Cuatro Esquinas el domingo 26 de octubre, al llevarse a cabo un homenaje a todas las madres de la localidad que incluyó la pintura de un mural de grandes dimensiones, la plantación de rosales en memoria y reconocimiento a cada una de las mamás que ya no están, y el descubrimiento de la primera escultura de la comunidad que le rinde homenaje a todas las madres.
Fue una jornada cargada de emotividad desde el instante en que iban arribando a la Colonia aquellos vecinos que por distintas circunstancias de la vida ahora viven en otros pueblos o ciudades, e incluso, en otras provincias.
Sin embargo nadie dijo que no a la propuesta de la jefa comunal, Silvana Paredes, y así, casi sin darse cuenta, surgió el primer reencuentro de vecinos que celebraron volver a verse, compartiendo anécdotas y recuerdos de esos que se guardan en lo más profundo del corazón.
Uno de los momentos más significativos fue cuando cada familia fue invitada a retirar su rosal para plantarlo en un lugar designado, para recordar y homenajear a todas las madres de Las Cuatro Esquinas que ya no están.
Luego se viviría otro de los momentos más emotivos con el descubrimiento de la escultura realizada por Julio Incardona, artista oriundo de Alta Gracia, creador de grandes e importantes obras en todo el país.
Sobre la escultura
En diálogo con el escultor, abrió su corazón para compartir un momento íntimo tanto en la realización de la obra como en el momento de ser convocado por la Comuna, ya que ocurrió cuando acababa de fallecer su madre.
Agradecido por la convocatoria, aseguró haberse sentido en su casa luego de haber compartido dos días con la comunidad, dictando un seminario de escultura para los más chiquitos a quienes también incluyó en la construcción de la escultura.
Sobre la obra, explicó que son dos manos que surgen del infinito por las cuales cae agua, tratándose de un conjunto escultórico. “Las manos entregan vida desde la conexión con el espíritu, con lo que nos une. Son manos que entregan vida, y son manos que cobijan, es un conjunto que representa las dos cosas”, detalló.
Incardona invitó a acercarse al lugar, a conocer y a dejarse transportar por el sonido del agua que cae, imaginando en los próximos años lo lindo que se verá el espacio creado con los rosales, ideal para contemplar una puesta de sol: “Es un lugar mágico”, aseveró.
Julio no pudo evitar traer el recuerdo siempre presente de su madre, quien le regaló una guitarra cuando era niño “y fue ahí cuando mis manos se empezaron a mover, cuando desgrané mi primera zamba, porque la guitarra hace esculturas también. Cuando a un niño se le regala un instrumento musical, se le está regalando parte de toda la inmensidad del arte, y mi madre con su regalo me despertó esa área e hizo que yo me convirtiera en escultor”, dijo emocionado hasta las lágrimas.