Villa del Rosario: niños redescubren sus raíces con un proyecto educativo integral
En el Auditorio Municipal Juan Carlos Bertorello, se puso en marcha la segunda edición de “Mi Lugar, Mi Ciudad”, una iniciativa pedagógica que propone a los estudiantes de tercer grado explorar la historia, la identidad local y el legado de nuestros pueblos originarios.

Con una mirada puesta en el sentido de pertenencia, esta semana se dio inicio a una nueva edición del proyecto educativo “Mi Lugar, Mi Ciudad”, destinado a los alumnos de tercer grado del nivel primario de nuestra localidad. El acto de lanzamiento, que tuvo lugar en el Auditorio Juan Carlos Bertorello (CVAR), marca la continuidad de una propuesta nacida en 2025 que busca transformar el aula en un espacio de reflexión sobre el territorio que habitamos. A través de este programa, los niños, niñas y sus docentes iniciaron un ciclo de cuatro encuentros anuales diseñados para desentramar la compleja y rica historia regional, poniendo especial énfasis en las huellas dejadas por los pueblos originarios.
Aprender desde la identidad
El programa no se limita a la teoría académica tradicional, sino que propone una metodología de trabajo activa. Durante los próximos meses, los estudiantes participarán en diversas actividades de campo y talleres áulicos destinados a conectar la historia con su entorno cotidiano. La relevancia de este proyecto para la comunidad radica en la necesidad de fortalecer el tejido social a través de la identidad: cuando los niños conocen su pasado, logran valorar su presente y proyectar un sentido de responsabilidad sobre el futuro de su ciudad.
Este tipo de iniciativas, que han tomado fuerza en nuestra región durante los últimos años, responden a un modelo educativo que privilegia el aprendizaje significativo. Al estudiar los procesos históricos de Villa del Rosario y el impacto cultural de las raíces aborígenes, se logra que el estudiante no sea un receptor pasivo, sino un protagonista de la historia local.
Un puente hacia la comunidad
La propuesta tiene una meta clara: no quedar encerrada entre las paredes de la escuela. El cierre del proyecto está previsto para octubre próximo, en el marco de la Expo Educativa y Cultural, donde el alumnado expondrá ante el público los resultados de sus investigaciones y producciones. Este evento, que se ha consolidado como un hito en el calendario escolar, permitirá que las familias y los vecinos en general puedan apreciar el trabajo realizado, convirtiendo la educación en una fiesta de la memoria colectiva.
El éxito de esta nueva edición, que da continuidad al esfuerzo iniciado el año pasado, reafirma el compromiso de las instituciones locales con la formación de ciudadanos más conectados con sus orígenes. Mientras se desarrollan los próximos encuentros, la comunidad espera con expectativa la muestra de octubre, donde los más pequeños volverán a recordarnos, a través de sus trabajos, la importancia de saber quiénes somos y de dónde venimos para seguir construyendo juntos nuestra ciudad.