La inédita decisión de un preso que rechazó recuperar la libertad porque asegura que en la cárcel encontró la paz
La historia de Augusto Manuel Pacicco impacta al país. Cuando estaba en condiciones de acceder a un beneficio para recuperar la libertad, pidió permanecer en prisión hasta cumplir íntegramente su condena. Detrás de esa decisión, hay un profundo relato sobre las adicciones, las pérdidas y la reconstrucción personal.

La historia de Augusto Manuel Pacicco, de 39 años quien trabajó un tiempo en la ciudad de Pilar, volvió a instalarse en la agenda nacional luego de tomar una determinación poco frecuente: cuando la Justicia Federal estaba en condiciones de otorgarle un beneficio para salir anticipadamente del penal de Villa María, decidió rechazarlo. En una carta dirigida a los jueces manifestó que todavía no se sentía preparado para volver a la sociedad y pidió permanecer detenido hasta cumplir la totalidad de su condena.
Una decisión que sorprendió a todo el país
La noticia llamó la atención porque rompe con la lógica habitual del sistema penitenciario. Mientras la mayoría de las personas privadas de la libertad espera con ansiedad el momento de recuperar la libertad, Pacicco optó por seguir preso.
La explicación llegó ahora, cuando habló desde el Establecimiento Penitenciario de Villa María en una entrevista concedida al periodista Augusto Laros.
“La cárcel me dio la paz que no encontré afuera“, resumió al intentar explicar una decisión que despertó interrogantes en toda la sociedad.
De profesional de la salud a una condena por narcomenudeo
Antes de llegar a prisión, Pacicco llevaba una vida muy distinta. Es técnico en Emergencias Médicas y trabajó en el Centro de Salud de Pilar, además de prestar servicios en una clínica y para PAMI.
Sin embargo, tras la muerte de su madre —a quien define como la persona más importante de su vida— comenzó un proceso de consumo problemático de drogas que terminó modificando por completo su realidad.
Con el paso del tiempo perdió su vivienda, su automóvil, sus trabajos y gran parte de sus vínculos personales. Finalmente, involucrado como intermediario en una causa de narcomenudeo en el valle de Calamuchita para sostener su propia adicción, fue condenado a dos años de prisión.
“Acá me cuidaron cuando yo ya no podía hacerlo”
Durante la entrevista, Pacicco explicó que dentro del penal encontró algo que hacía mucho tiempo había perdido: contención.
Relató que desde su ingreso recibió asistencia médica y psicológica, un aspecto fundamental teniendo en cuenta que padece diabetes e hipertensión.
También destacó que lleva más de un año sin consumir drogas, trabaja diariamente lavando la ropa de los internos del pabellón, participa de actividades religiosas y siente que el acompañamiento de otros internos y del personal penitenciario fue determinante para iniciar su recuperación.
Según explicó, su mayor temor no es enfrentar nuevamente a la sociedad, sino regresar antes de tiempo y recaer en las adicciones.
“Quiero salir ciento por ciento sano”, expresó al justificar por qué decidió permanecer algunos meses más privado de la libertad.
Una historia que interpela más allá del delito
El caso trasciende el impacto de una decisión judicial inusual. También pone sobre la mesa el debate sobre las adicciones, la salud mental y los procesos de reinserción social.
En su testimonio, Pacicco no responsabiliza exclusivamente a su historia familiar ni a las circunstancias que atravesó. Reconoce sus errores y sostiene que fue él quien tomó malas decisiones. Sin embargo, también afirma que dentro del establecimiento penitenciario encontró el tiempo, la ayuda profesional y la estabilidad necesarias para reconstruir su vida.
Cuando recupere la libertad, dentro de algunos meses, asegura que quiere volver a ejercer como técnico en emergencias médicas, reconstruir su futuro y continuar junto a su pareja, quien también atraviesa un proceso de recuperación.
Un testimonio que invita a reflexionar
La historia de este vecino de Pilar, que pasó de trabajar salvando vidas a quedar atrapado por las adicciones y terminar en prisión, conmovió a miles de personas porque expone una realidad compleja, donde el castigo convive con la posibilidad de rehabilitación.
Su decisión de permanecer tras las rejas no fue una renuncia a la libertad, sino, según sus propias palabras, una apuesta para recuperarla plenamente. Un caso excepcional que abre interrogantes sobre cómo acompañar a quienes buscan reconstruir su vida después de atravesar el consumo problemático y el delito, y que deja una reflexión profunda para toda la sociedad sobre el verdadero significado de una segunda oportunidad.