Compró la llave de negocio con cinco productos y hoy tiene un stock de más de 500 sillones
El 70 por ciento de las ventas las realizan por internet llegando a todo el país. Comenzó tercerizando la fabricación de muebles y hoy construye su propia fábrica que podría estar operativa en julio debiendo duplicar su planta de personal. ¿Cómo es invertir en tiempos de crisis?

Christian Isaía es el actual propietario de Soles Muebles en Villa del Rosario. 12 años atrás, cuando un amigo le ofreció el negocio porque lo cerraba, no dudó en asumir el desafío. Tenía experiencia en ventas. Desde que terminó el secundario trabajó en una fábrica de muebles, desempeñándose como encargado del área de Producción. Luego trabajó en una concesionaria de motos, y fue en ese momento en el que le llegó la propuesta para comprar la llave del negocio.
Vendió moto, camioneta y junto a todos sus ahorros logró adquirir el pequeño comercio que contaba con un stock “de cinco o seis productos”, recuerda. “Llegué, me senté y respiré profundo, pensando en ver que iba a salir… Creo que el primer cliente entró a los cinco días recién”, cuenta.
Para no desesperar y mucho menos quedarse de brazos cruzados hasta que los clientes aparecieran, comenzó a utilizar internet donde ya tenía experiencia por su anterior trabajo. Junto con ello, inició capacitaciones de e-commerce y a los pocos días comenzaron las primeras consultas: “En ese momento capaz era una por día, principalmente de Buenos Aires, pero para nosotros era mucho. Eso nos llevó a decir: creo que es por acá, le metemos pila y asi lo hicimos”.
Al principio Christian solo comercializaba, no producía. Los muebles eran adquiridos a pequeñas fábricas locales o a gente que fabricaba en su casa, pero llegó la pandemia y con ello todo cerrado, “nadie quería trabajar, estábamos con miedo, me senté en mi casa, busqué la computadora y dije: yo no me voy a quedar de brazos cruzados, algo hay que hacer, y empecé a publicar más y empezaron a multiplicarse las consultas”, sostiene.
La gente estando en la casa, sin poder salir, tuvo más tiempo para navegar en la web y los productos de confort para el hogar se llevaron la predilección a la hora de comprar. Así comenzaron a concretarse ventas y Christian tuvo que salir a buscar a sus colaboradores para que lo ayudasen a generar contenido, publicar y atender las consultas. Llegaron a ser siete personas trabajando las 24 horas.
Pero surgió un nuevo inconveniente: las fábricas estaban cerradas, no tenían quién les fabricara los productos que vendían. Entonces hubo que sacar los permisos de circulación y comenzar a comprar las máquinas, buscar un saloncito, y darle forma a la fábrica. “De venir vendiendo un producto por día pasamos a vender 40”, indica el emprendedor que reconoce que ese día se abrazaron todos y no lo podían creer “pero no hubo tiempo para festejar, teníamos que salir a trabajar, correr buscando cosas”.
En solo dos meses, el inmueble que alquilaban les quedó chico y se tuvieron que mudar a un galpón más grande, y dos meses después otra mudanza más porque la fábrica no paraba de crecer: “Pudimos haber vendido muchísimo más pero no podíamos producir más, entonces nos pusimos un límite para vender hasta donde podíamos fabricar. En ese momento hacíamos todo estándar, no teníamos tiempo para hacer nada personalizado, todo lo que publicábamos se vendía”, analiza.
La primera compra grande la realizó un hospital oncológico de Buenos Aires y lo tomaron como todo un desafío: eran 100 sillones que entregaron en 30 días: “Nosotros decidimos diferenciarnos en la entrega. Este rubro se maneja a los 60/90 días, por eso nuestro objetivo es no pasar de los 30”, cuenta.
Soles acaba de cumplir 12 años. Actualmente fabrican y comercializan más de 70 modelos de sillones estándar y a medida, como así también realizan diseños personalizados. Hacen 90 sillones por día y trabajan a doble turno en algunos sectores. Pese a la crisis que atraviesa el país, no desocuparon ni achicaron su planta de personal, donde son un total de 40 colaboradores directos y unos 12 indirectos.
Cuentan con un stock de 500 sillones diferentes de la línea intermedia más una línea premium de diseños exclusivos y a pedido. Este año abrieron su primera sucursal en Villa Carlos Paz y construyen su fábrica propia donde se duplicará la superficie para ampliar la producción y sumar más personal como así también nuevas líneas de productos.
Comercializan a través de tres canales: los locales de Villa del Rosario y Villa Carlos Paz; la web y la venta mayorista a mueblerías de todo el país; pero el 75 por ciento de las ventas son por internet.
Seguir apostando e invirtiendo en el país, es la decisión que tomó este joven empresario convencido de que “a veces se puede ganar mucho, otras veces se puede ganar poco, y hay épocas en que hay que mantenerse. Estos son unos meses para mantenernos. Me parece injusto que después de haber ganado –porque tengo mi casa, tengo mi auto, tenemos salud y toda mi familia está acá trabajando conmigo- no devolver lo que se no dio. Hoy mi ganancia es baja, algunos meses fue cero, pero lo importante es cumplir con el sueldo de la gente que trabaja conmigo, que puedan llevar la comida a su casa, que tengan trabajo, porque somos un equipo y vamos todos juntos para adelante o no va nadie”, analiza.