Obispo Trejo volvió a abrazar sus raíces para proyectarse al futuro
Un acto central conmovedor, un desfile inolvidable y un ballet multitudinario con 150 bailarines marcaron el aniversario de la localidad. En diálogo con este medio, la directora de Cultura, Susana Centurión, repasó un año intenso de trabajo, emoción compartida y una comunidad que volvió a abrazar sus raíces para proyectarse al futuro.
Obispo Trejo cumplió 150 años y lo celebró como mejor sabe hacerlo: con su gente como protagonista. El acto central y protocolar, realizado este 8 de diciembre, fue mucho más que una ceremonia oficial. Fue una postal viva del amor por el pueblo, un encuentro intergeneracional que emocionó hasta las lágrimas y que tuvo su punto más alto en la presentación de un ballet integrado por 150 bailarines, desde los más pequeños hasta adultos mayores, unidos por la danza y el sentido de pertenencia.
“Ha sido un año intenso y hoy coronamos un fin de semana de mucha actividad y vivencias compartidas”, expresó visiblemente emocionada Susana Centurión, directora de Cultura de la Municipalidad, al repasar el camino recorrido. Festival, vigilia, misa aniversario y un cierre que definió como “la frutilla del postre”, fueron parte de un cronograma pensado y trabajado durante meses.
El número artístico central no fue uno más. Reunió a vecinos que supieran o no bailar, niños, jóvenes, adultos y personas mayores, todos bajo una misma consigna: decirle a Trejo “aquí estoy”. La danza se fundió con la música de la chacarera Trejo Polvoriento, obra de un autor local, y con los colores de la flamante bandera de la localidad, presentada públicamente el 22 de octubre.
“Como trejense me siento orgullosa de haber podido vivir este momento. Todo salió como lo habíamos previsto y eso es hermoso”, afirmó Centurión.
La emoción atravesó incluso lo personal. “Fui bailarina y mi nieta me pidió bailar con ella. Así que bailé con mi nieta”, contó, reflejando el espíritu de una celebración donde las familias se encontraron en escena y en la historia compartida.
Aunque el aniversario evocó las “150 actividades por los 150 años”, Centurión aclaró que el trabajo no termina aquí. “Recién empezamos a contar estos 150. Vamos a seguir con actividades hasta el 7 de diciembre de 2026”, adelantó. En ese camino, también se celebraron hitos como los 100 años de la Municipalidad como institución y la asunción del primer intendente, reforzando el valor de la memoria colectiva.
Uno de los momentos más significativos fue el reconocimiento a los vecinos: el bebé recién nacido, la persona más longeva y los descendientes directos de los fundadores. “Crear la bandera fue un puntapié para despertar nuestras raíces. Antes estaba todo como dormido”, reflexionó la directora de Cultura, destacando un trabajo profundo de investigación histórica que permitió identificar descendientes directos del fundador José Manuel Zelayez, muchos de los cuales aún viven en la localidad.
“El trejense necesita apropiarse de su historia. Si no tenemos bien talladas nuestras raíces, no podemos avanzar al futuro”, sostuvo. Un mensaje que atravesó todo el festejo y que se reflejó en cada gesto, cada aplauso y cada abrazo.
El clima acompañó como un regalo inesperado, luego de una jornada previa de lluvia que alivió el calor y permitió disfrutar plenamente del acto. “Somos muy creyentes. Celebramos la misa por los 150 años y hoy todo fue perfecto”, dijo Centurión, con la voz entrecortada.
Trejense de pura cepa, agradecida y comprometida, la directora de Cultura cerró con una definición que resume el espíritu del aniversario: “Amo y defiendo a mi pueblo. Estoy al servicio de mi comunidad. La historia no está toda escrita; empieza a reescribirse porque Obispo Trejo tiene muchísimo futuro”.
A 150 años de su fundación, Obispo Trejo no solo celebró su pasado. Se miró al espejo de su identidad, se reconoció en su gente y dio un paso firme hacia lo que vendrá.