Una caminata para no olvidar: las Madres del Dolor vuelven a decir “salí, disfrutá… pero volvé”
Con el dolor convertido en memoria activa y compromiso social, Soledad y Romina, madres de dos jóvenes parenses víctimas de siniestros viales convocan a una caminata y a una acción de concientización que interpelan a toda la comunidad.

Después de una primera acción en Balnearia, esta vez Miramar de Ansenuza será escenario, este fin de semana, de una convocatoria tan silenciosa como profunda. Bajo la consigna “Por los que no volvieron y por los que tienen que volver”, Mamá en Dolor impulsa dos actividades abiertas a la comunidad que buscan transformar la ausencia en conciencia y el duelo en un llamado urgente al cuidado de la vida.
La primera cita será este viernes 6, a las 20.30h, con una caminata por la localidad, a la que se invita a participar llevando una vela común o una velita LED. No se trata solo de un gesto simbólico: cada luz encendida representa una historia truncada, un nombre propio —como el de sus propios hijos: Gaspar y Lisandro— y una familia que espera respuestas que nunca llegan. El recorrido propone caminar juntos, en silencio, para recordar y para advertir.
La segunda actividad tendrá lugar el sábado 7, a las 5 de la mañana, en un horario que no es casual. Afuera de los boliches, cuando la noche empieza a terminar y las decisiones pesan más, se realizará una acción de concientización vial, destinada especialmente a quienes regresan a casa. El mensaje es directo, sin rodeos: “Cuidá tu vida”. Porque detrás de cada siniestro vial hay una madre, un padre, una familia que queda esperando para siempre.
Lejos de la estridencia, la iniciativa apuesta a la cercanía y a la palabra justa. “Salí, disfrutá… pero volvé” no es una consigna moralizante, sino un ruego que nace del dolor más hondo y se convierte en responsabilidad colectiva. En tiempos donde la velocidad, el alcohol y la imprudencia siguen cobrando vidas jóvenes, estas acciones buscan interpelar sin señalar, concientizar sin imponer.
Para Miramar, la propuesta es también una oportunidad de mirarse como comunidad. Acompañar, participar y multiplicar el mensaje es una forma concreta de decir que la vida importa y que la memoria no se negocia. Porque cada paso en la caminata y cada palabra dicha a tiempo pueden ser la diferencia entre una llegada segura y una ausencia irreparable.