El Ataliva Herrera también prohíbe el uso de celulares y refuerza pautas de convivencia escolar en Río Primero
El IPEM N° 164 informó que no estará permitido el uso de teléfonos ni dispositivos electrónicos dentro de la institución. Además, recordó a las familias la importancia de una vestimenta adecuada al ingresar al establecimiento. La medida se inscribe en una tendencia que ya adoptan colegios de todo el país.

En línea con decisiones que comienzan a replicarse en distintas provincias, el IPEM N° 164 Ataliva Herrera de Río Primero comunicó oficialmente la prohibición del uso de celulares dentro de la institución.
La disposición alcanza no sólo a las clases, sino también a recreos, tiempos de espera, Educación Física y cualquier otra actividad escolar. El comunicado es claro: los estudiantes no deben asistir con teléfono, y tampoco está permitido el uso de otros dispositivos electrónicos como auriculares, parlantes o relojes inteligentes.
Desde la institución explicaron que, ante cualquier eventualidad, serán los preceptores quienes se comunicarán con las familias a través de los canales institucionales. El objetivo central de la medida es “priorizar el bienestar, la atención en clase y una convivencia escolar saludable”.
La decisión no es aislada. En diferentes puntos del país, escuelas públicas y privadas vienen incorporando restricciones similares, en un intento por recuperar la concentración en el aula y reducir conflictos derivados del uso indebido de tecnología. Especialistas en educación coinciden en que el desafío no es demonizar los dispositivos, sino establecer límites claros en los espacios donde el aprendizaje y la interacción directa deben ocupar el centro.
Pero el comunicado del Ataliva Herrera no se limitó a los celulares. También hizo hincapié en un aspecto que apunta al compromiso familiar: la vestimenta adecuada al momento de ingresar a la institución.

“Al momento de ingresar a la institución escolar debemos hacerlo de manera adecuada, para el respeto de todos”, señala el mensaje dirigido a las familias. Y agrega: “Cuidamos la imagen y el ejemplo que les damos a nuestros hijos”.
El recordatorio busca fortalecer el sentido de comunidad y el marco de respeto compartido entre adultos y estudiantes. En un contexto donde la escuela es también espacio de formación en valores, la institución remarca que el ejemplo comienza en casa y se proyecta en cada gesto cotidiano.
Lejos de tratarse de una simple normativa, la medida abre un debate más amplio sobre los hábitos digitales, la responsabilidad familiar y el rol de la escuela como espacio formador. En tiempos donde la hiperconectividad atraviesa todas las edades, establecer acuerdos claros puede resultar incómodo, pero también necesario.
En Río Primero, la decisión del Ataliva Herrera marca un posicionamiento firme: priorizar el vínculo cara a cara, la atención plena y el respeto como pilares de la vida escolar. Y en esa construcción, la participación y el acompañamiento de las familias resultan claves.
Más allá de la polémica que este tipo de resoluciones suele generar, el desafío está planteado: construir una convivencia educativa donde tecnología, ejemplo y límites encuentren un equilibrio que beneficie a toda la comunidad.