31/05/2026

A 27 años de la tragedia de Austral, homenajearon a la azafata miramarense Viviana Rumanchella

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La madre y los hermanos de la mujer oriunda de Miramar de Ansenuza participaron del emotivo acto organizado por el Municipio.

Aunque había sido planificado para llevar a cabo dentro del marco del centenario de la localidad en noviembre de 2024, por diferentes contratiempos que fueron surgiendo se decidió posponer el homenaje a Viviana Rumanchella, la azafata oriunda de Miramar de Ansenuza que fue una de las 74 víctimas de uno de los accidentes aéreos más trágicos del país.

Por eso, el día elegido fue este 24 de marzo, Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia, donde se decidió recordar a todas las víctimas del vuelo de Austral Líneas Aéreas a través de unas sentidas palabras de Dora, mamá de Viviana.

El accidente ocurrió el 10 de octubre de 1997, cuando el vuelo 2553 de Austral despegó de Posadas poco después de las 21 h hacia Aeroparque en Buenos Aires, pero una hora después, mientras volaba sobre Gualeguaychú (Entre Ríos) el avión perdió contacto con los radares.

En ese vuelo iban 69 pasajeros y cinco tripulantes. La nave con matrícula LV-WEG se había estrellado, cobrándose la vida de los 74 ocupantes, entre ellos la de la azafata de Miramar que tenía 34 años.
El avión se precipitó a una velocidad de 1000 kilómetros por hora. El impacto fue tan fuerte que el fuselaje y los cuerpos se esparcieron en un área de 800 metros, sobre Nuevo Berlín, a 32 kilómetros de Fray Bentos, Uruguay.

Aunque el accidente del vuelo 2553 de Austral fue la mayor tragedia de la aviación en Argentina, los familiares de las víctimas se enfrentaron a grandes obstáculos para conocer lo que había pasado.
En Uruguay no existía la figura del querellante, lo que complicaba el acceso a la investigación. Para avanzar, invocaron el Pacto de San José de Costa Rica y así obtuvieron el material necesario para entender la situación.

Finalmente, lograron que la causa se abriera en Argentina, gracias a una reunión que tuvieron con la Fuerza Aérea. En esa reunión autoridades de la Fuerza les mencionaron que la Dirección Nacional de Aeronavegabilidad, encargada del control aéreo, les causaba “muchos dolores de cabeza” y sabían de varias irregularidades.

El informe final de la Comisión Investigadora de Accidentes de Aviación Civil de la República Oriental del Uruguay (Ciada), determinó como una de las causas de la tragedia aérea la condición de congelamiento de los tubos Pitot (que están en la trompa y en la cola del avión) que produjeron lecturas erróneas en los velocímetros. Los pilotos iban muy rápido, pero no lo sabían y perdieron el control sin tener margen para intentar una recuperación. La aeronave tenía fallas y fue matriculada en nuestro país vulnerando el reglamento de aeronavegabilidad. Básicamente: ese avión era una bomba de tiempo.

Homenaje del Municipio de Miramar a la joven azafata.

Con el informe de la comisión uruguaya los familiares recurrieron a la Justicia penal argentina. Pero en 2003, el juez federal Jorge Ballestero cerró la causa sin acusados.

Los familiares de las víctimas no estuvieron de acuerdo con la decisión judicial y presentaron una apelación. Como resultado, la Cámara de Apelaciones anuló esa resolución y ordenó que se llevara a cabo una investigación más exhaustiva. En 2006, el mismo juez acusó formalmente a más de 30 personas considerándolas sospechosas del delito de estrago doloso.

Pero en el juicio oral el resultado no fue el esperado. En 2021, el Tribunal Oral Federal (TOF) 5 resolvió no emitir condena contra ninguno de los 34 acusados, que incluían tanto a directivos de Austral como a funcionarios civiles y de la Fuerza Aérea.

Actualmente los familiares esperan que la Sala I de Casación Penal resuelva la nulidad de la sentencia del Tribunal Oral Número 5 planteada en mayo pasado “porque el debate estuvo plagado de irregularidades y por ende, la sentencia es arbitraria y nula”.

La familia Rumachella quedó marcada por la tragedia. El peso de la pérdida de Viviana se sintió con más fuerza cuando al año siguiente (1998), el padre de la familia también se marchó, incapaz de soportar la carga del sufrimiento. “Ver a mis padres pasar por esto fue muy duro. Uno carga con la pérdida de un hermano y con el dolor de los padres. Mi papá se dejó morir, no pudo soportarlo. Y a mi mamá la admiro por su fortaleza, por cómo logró salir adelante”, contó la hermana.

En la búsqueda de honrar a quienes perdieron la vida en la tragedia, se erigieron tres monumentos que simbolizan la memoria y esperanza. El primero, como un solemne recordatorio del momento en que la vida se detuvo para tantos seres, se encuentra ubicado en el mismo terreno donde se produjo el fatal accidente en Fray Bentos. El segundo, en el Aeroparque de Buenos Aires. Y por último se levantó otro en el aeródromo de Miramar, el pueblo natal de Viviana, que se erige como un tributo a sus raíces y al amor que la comunidad siente por quien fue parte de su historia.

La historia de Viviana

Nacida en Córdoba, tenía tres hermanos: Silvina, Héctor y Alberto (falleció en 2018). Su mamá era de Buenos Aires por eso cuando terminó el secundario, Viviana quiso irse a estudiar danza pero -según lo que le manifestó a su familia después de tomar algunas clases- “ya estaba un poco grande”.

Por eso hizo el curso de auxiliar de a bordo, quedando seleccionada y siendo convocada por la empresa Austral 11 años antes de la tragedia.

Era soltera, no tenía hijos, vivía con una tía en Buenos Aires y “días antes de la tragedia, había soñado que moría en un accidente aéreo”, contó la hermana en una entrevista.

En 1997 había logrado adquirir su propio departamento, un sueño que siempre había tenido. Estaba a punto de mudarse y había organizado todo para hacerlo ese 11 de octubre porque no tenía que viajar, estaba de guardia, pero la llamaron…

El autor:

El Diario del Pueblo

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