Emprender desde el interior: cuatro historias que inspiran y consolidan un modelo productivo propio
Rezk, Ojeda–Morello, y Galaverna compartieron sus trayectorias en el primer panel de La Puerta Emprende, donde coincidieron en el valor de las oportunidades, la adaptación constante y el propósito como motor del desarrollo.

En un panel cargado de experiencias reales, reflexiones profundas y aprendizajes construidos a fuerza de trabajo, cuatro emprendedores de distintas localidades del interior cordobés compartieron sus recorridos en el marco del encuentro “El Poder Emprendedor del Interior”.
La charla reunió a referentes de sectores industriales, agroindustriales y de servicios:
Luciano Rezk, titular de Refuerzo Indumentaria (Villa Santa Rosa);
Agustina Ojeda y Adrián Morello, propietarios de Congenia (La Puerta);
Martín Galaverna, emprendedor agroindustrial y cofundador de Cervecería Medalla (Freyre).
Desde sus vivencias personales y empresariales, los disertantes coincidieron en un mensaje central: el interior no es una limitación, sino una oportunidad.
Emprender en el interior: origen, identidad y oportunidad
Consultados sobre qué los impulsó a emprender y hacerlo desde sus pueblos, las respuestas confluyeron en el valor de las raíces y en la convicción de que los territorios del interior ofrecen condiciones únicas para crecer.
Martín Galaverna describió su motivación como una mezcla de iniciativa, identidad y oportunidades concretas: “Soy nativo de un pueblo. Conocer de cerca las necesidades y el ‘lado B’ de muchos lugares te hace valorar lo que hay en el interior. Argentina fue grande cuando el interior se desarrolló, y hoy volvemos a estar en un momento bisagra para apostar por él”.
Por su parte, Luciano Rezk relató que su emprendimiento industrial nació casi por casualidad, a partir de la necesidad de un cliente. Su madre, costurera, le advirtió que era un proyecto “inviable”. “Arrancó como una locura y hoy es una realidad que genera trabajo y producción para todo el país”, resumió.
Galaverna también aportó una anécdota simple pero ilustrativa: vendedores ambulantes que aprovechaban una obra en la ruta para ofrecer sus productos. “Lo clave es la oportunidad: verla y animarse”, sostuvo.
Desafíos, miedos y reinvención permanente
Los cuatro emprendedores coincidieron en que el desafío más grande es siempre el que atraviesan en el presente. Adaptarse rápido, tolerar la frustración y tomar decisiones con la cabeza fría fueron conceptos repetidos.
Martín Galaverna recordó el abrupto cierre por pandemia apenas días después de abrir un nuevo local de su cervecería: “La desesperación aparece, pero hay que pensar, adaptarse, reinventarse. Nuestro mayor crecimiento vino de agregar valor cuando todo parecía perdido”.
En la misma línea, Rezk repasó momentos críticos como adquirir un hotel el mismo día que se declaró el aislamiento nacional en 2020. “No duró ni horas la ilusión. Pero aguantamos, nos reinventamos y hoy funciona muy bien”, dijo. También relató cómo su fábrica pasó de producir indumentaria a fabricar barbijos para sostener a sus 70 empleados.
Para Ojeda y Morello, de Congenia, el principal desafío estuvo en “estar a la altura” en momentos de expansión y en tiempos difíciles. “Hay que adaptarse, tomar decisiones y afrontar los problemas con honestidad”, afirmaron.
Aprendizajes clave: propósito, equipo y pedir ayuda
Al mirar hacia atrás, los emprendedores identificaron aprendizajes decisivos en sus trayectorias.
Ojeda destacó la importancia de saber pedir ayuda: “No hace falta tener todas las respuestas. Compartir experiencias, reconocer lo que uno no sabe y aprender de otros es fundamental”.
Morello sumó el valor de sostener un propósito más allá del interés económico: “El dinero es una consecuencia, no la causa. Si sólo buscás plata, te frustrás rápido. Lo que sostiene un emprendimiento es el para qué”.
Todos coincidieron en el valor del capital humano, la familia y los equipos de trabajo. “El apoyo afectivo en los momentos duros es clave. Nadie construye nada solo”, remarcaron.
El mensaje final: empezar hoy, equivocarse y construir con sentido
Para cerrar, los emprendedores compartieron consejos para quienes están dando sus primeros pasos:
- No esperar el momento perfecto. “No existe. El socio ideal, la plata justa o el tiempo libre nunca llegan juntos”, dijo Galaverna.
- Actuar, aprender y equivocarse rápido.
- Tener un propósito claro y hacer lo que a uno le gusta.
- Atender las oportunidades, incluso las que parecen pequeñas.
- Empezar hoy, como sintetizó Rezk: “Que sueñen y se equivoquen. Es la única manera de aprender y avanzar”.
El panel dejó una conclusión firme: el interior argentino es un semillero de talento, resiliencia y creatividad, y estos cuatro emprendedores lo demostraron con historias que inspiran, enseñan y animan a construir desde el lugar donde uno está.