Diego de Rojas: el reclamo por la escuela secundaria pone en jaque el futuro educativo del pueblo
Tras años de idas y vueltas, la obra del edificio para el IPEM continúa paralizada. La actual gestión comunal admitió irregularidades administrativas heredadas y asegura estar gestionando ante la Provincia para destrabar los fondos y finalizar la construcción.

La comunidad de Diego de Rojas atraviesa una profunda incertidumbre. El postergado edificio de la escuela secundaria, una promesa que lleva más de una década sin materializarse, se encuentra nuevamente en un callejón sin salida administrativo. Actualmente, 55 alumnos cursan sus estudios en la “Casona del Ferrocarril”, un espacio que, si bien funciona como refugio educativo, no cuenta con las dimensiones ni la infraestructura pedagógica necesaria para una matrícula que crece y se siente limitada.
La jefa comunal, Romana Lemos, ante la creciente preocupación de los padres confirmó que el freno responde a un desfasaje entre los fondos recibidos y la obra ejecutada durante el periodo anterior. Según los relevamientos técnicos, la construcción tiene un avance certificado del 26% (realizado entre 2018 y 2019 con fondos nacionales) y un exiguo 14,40% adicional ejecutado en 2023. La paralización actual se debe a que la Comuna recibió un adelanto del 60% por parte de la Provincia en 2023, pero los trabajos realizados no guardan correlación con ese desembolso.

Un derrotero de precariedad
La historia del IPEM en Diego de Rojas es el relato de la “provisoriedad permanente”. El colegio comenzó a dictar clases alrededor del año 2014 en una vieja estación de servicio, para luego trasladarse a la casona ferroviaria. Lo que nació como una solución de emergencia lleva ya diez años de vigencia.
“Hoy nuestros jóvenes están cursando en un espacio provisorio que no reúne las condiciones que merecen”, admitieron desde la Comuna a través de un comunicado oficial. La limitación espacial no es solo una cuestión de comodidad: afecta directamente la calidad de la enseñanza y la posibilidad de incorporar nuevos proyectos escolares para los adolescentes del pueblo.
El laberinto administrativo
La situación técnica es compleja. La primera empresa adjudicataria rescindió el contrato tras ejecutar el primer cuarto de la obra. Posteriormente, la Provincia transfirió la responsabilidad de ejecución a la gestión local en 2022. Sin embargo, la falta de una ejecución conforme al dinero girado bloqueó los nuevos certificados.
Desde la actual administración de Lemos, aseguran que los meses transcurridos desde el inicio de su gestión se han volcado a “ordenar y relevar el estado real”. La jefa comunal explicó que ya se conformó un expediente administrativo y un relevamiento técnico para presentar ante el Gobierno de Córdoba, buscando “destrabar” el proceso y generar las condiciones para retomar las tareas.

La educación como prioridad comunitaria
El impacto social de una escuela sin edificio propio cala hondo en el arraigo regional. Para muchas familias de Diego de Rojas, la demora implica la preocupación porque sus hijos están recibiendo una educación que no cuenta con un edificio acorde.
La Comuna intentó llevar tranquilidad mencionando que, pese a las dificultades, han logrado finalizar otras obras como las nueve viviendas entregadas en diciembre, heredadas sin culminar y con cuestiones administrativas a resolver. No obstante, el reclamo por la escuela ha tomado una dimensión política y comunitaria que trasciende cualquier otra acción de gobierno.
El camino a seguir
La resolución del conflicto ahora depende de la agilidad con la que la Provincia acepte el nuevo plan de saneamiento administrativo presentado por la Comuna. Se espera que, una vez aprobado el relevamiento técnico, se pueda establecer un nuevo cronograma de desembolsos.
Garantizar un espacio adecuado no es solo una cuestión de ladrillos y cemento; es una deuda institucional con toda una generación de jóvenes que han transitado su secundaria completa entre muros prestados.