11/05/2026

Miramar de Ansenuza: comenzó la obra para cerrar la costanera y unir el pasado con el futuro

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Tras años de espera, se puso en marcha la cuarta etapa del paseo costanero que conectará el histórico Hotel Viena con el Hotel Ansenuza. Con una inversión de 2.000 millones de pesos, el proyecto busca consolidar el perfil turístico internacional del Mar Chiquita.

Este 6 de mayo quedará marcado en el calendario de Miramar de Ansenuza como el día en que comenzó a cerrarse una herida histórica y a proyectarse un nuevo horizonte urbanístico. Se iniciaron formalmente los trabajos de la cuarta etapa de la costanera, una obra de infraestructura clave que permitirá unir los dos extremos más emblemáticos de la localidad: el sector del antiguo Hotel Viena con el moderno Hotel Ansenuza.

Este proyecto, que demandará una inversión conjunta entre la Provincia de Córdoba y el Municipio de más de 2.000 millones de pesos, cumple con el compromiso asumido por el gobernador Martín Llaryora durante los festejos por el centenario de la ciudad en noviembre de 2024. Tras un proceso licitatorio que tuvo lugar en junio de 2025, las máquinas ya trabajan sobre la ribera, transformando la fisonomía del destino turístico más importante del noreste cordobés.

Un puente entre dos épocas

Más allá del hormigón y el asfalto, la obra tiene una carga simbólica profunda. Representa la unión de la “Miramar histórica” con la “Miramar moderna”. Como bien señaló el gobernador en su última visita, se trata de integrar el pasado de esplendor, aquel que sobrevivió a las inundaciones, con el presente de un Parque Nacional consolidado.

La extensión de la costanera no es solo un paseo estético; es una arteria vital para la economía local. Al conectar ambos polos, se habilita una nueva zona para el desarrollo de emprendimientos gastronómicos, hoteleros y de servicios, ampliando la capacidad de una ciudad que, este último fin de semana largo, registró un ciento por ciento de ocupación hotelera.

Resiliencia y visión regional

La historia de Miramar es la de un pueblo que se negó a desaparecer bajo el agua. Ese concepto de “ciudad resiliente” sobre el cual hizo hincapié Llaryora, resuena en cada vecino que hoy ve cómo la infraestructura finalmente acompaña su esfuerzo. El crecimiento de la localidad ha dejado de ser un fenómeno aislado para convertirse en un motor regional, generando un “derrame” económico que beneficia a las comunidades vecinas del departamento San Justo.

“Solo un pueblo luchador como Miramar se podría haber recuperado de la catástrofe que vivió. Si hay un ejemplo de resiliencia es este pueblo que nunca bajó los brazos”, afirmó el mandatario provincial, destacando además la alianza estratégica de Ansenuza con otras localidades para ofrecer experiencias turísticas integrales.

Impacto y futuro

Para el habitante de Miramar, la obra significa recuperar el acceso pleno a su costa y jerarquizar los barrios linderos al Hotel Viena, que durante décadas quedaron desconectados del centro comercial. Para el turista, implica un recorrido ininterrumpido frente a la inmensidad de la laguna, facilitando el tránsito y la permanencia en el espacio público.

Con el inicio de las tareas de suelo y los primeros movimientos de cuadrillas, se abre una etapa de expectativas sobre los plazos de finalización. Lo cierto es que la conclusión de la costanera dejará de ser una promesa de campaña para convertirse en el pilar sobre el cual Miramar de Ansenuza terminará de consolidarse como un destino de clase mundial, demostrando que el progreso, cuando hay gestión y memoria, no tiene techo.

El autor:

El Diario del Pueblo

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