De la elección de reinas a la elección de proyectos: la Fiesta Piemontesa consolida un modelo con impacto social
El proyecto “La Recicloneta”, ganador de la Fiesta Nacional de la Familia Piemontesa 2025, completó la entrega de 17 bicicletas a niños y jóvenes de la localidad. Una iniciativa solidaria que une reciclado, inclusión y participación comunitaria, y que reafirma el nuevo espíritu de una celebración que ya no corona reinas, sino proyectos con impacto social.

En Luque, la Fiesta Nacional de la Familia Piemontesa dejó de ser solo una celebración de tradiciones para transformarse, desde hace tres años, en un espacio donde la comunidad se mira a sí misma y decide actuar. Esa decisión volvió a tomar forma concreta esta semana, cuando se completó la entrega de 17 bicicletas previstas en el proyecto social “La Recicloneta”, ganador de la edición 2025.
La última entrega contó con la presencia de la representante de la Fiesta Nacional de la Familia Piemontesa, Melani Rodríguez, junto al equipo de ADACIL y la Municipalidad de Luque, en un encuentro cargado de emoción. Con cada bicicleta entregada, se cerró un círculo que comenzó meses atrás como una idea y hoy se traduce en una herramienta cotidiana para 17 niños y jóvenes de la localidad.
ADACIL, la Asociación de Apoyo Comunitario Integral Luque, es una pieza clave de esta historia. Desde 1997, la institución trabaja con niños y adolescentes de la localidad, promoviendo la integración social y el acompañamiento comunitario. La Recicloneta se inscribe en ese camino colectivo, donde el esfuerzo compartido multiplica resultados.
“La Recicloneta” nació con un objetivo simple y profundo a la vez: recuperar bicicletas en desuso, refaccionarlas y devolverles vida para que cada niño y adolescente que asiste a ADACIL pueda contar con un medio de transporte propio, sustentable y digno. Para muchos de ellos, la bicicleta no es solo un juego, sino la posibilidad concreta de llegar a la escuela, ganar autonomía y fortalecer su inclusión social.
Con la última entrega, el proyecto alcanzó su meta inicial y dejó una huella visible en la comunidad.
Este logro también es el resultado de una transformación profunda en la Fiesta Nacional de la Familia Piemontesa. Desde su edición número 50, la celebración dejó de elegir reinas y abrió la convocatoria a representantes —hombres o mujeres, desde los 17 años y sin límite de edad— con un único requisito: presentar un proyecto de impacto social. El jurado evalúa las propuestas y el proyecto ganador se concreta a lo largo del año con acompañamiento municipal.
Gracias a este cambio, personas con discapacidad, adultos mayores y vecinos de distintas trayectorias tuvieron la oportunidad de postularse y representar a la fiesta más emblemática de los luquenses, poniendo el foco no en una elección simbólica, sino en el compromiso real con el otro.
Este fin de semana, la Fiesta Nacional de la Familia Piemontesa volverá a renovarse con la elección de un nuevo representante y un nuevo proyecto social. Una señal clara de que, en esta comunidad, la fiesta no termina cuando se apagan las luces: continúa en cada acción que apuesta por un futuro más justo, inclusivo y compartido.