11/06/2026

La Región Centro propone un cambio estratégico en la vacunación antiaftosa para cuidar la producción lechera

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La iniciativa, presentada ante la Secretaría de Agricultura de la Nación por Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos, busca aplicar la vacuna contra la fiebre aftosa durante el período de secado de las vacas para evitar la caída en los niveles de ordeñe.

Con el objetivo de elevar la competitividad del sector lácteo sin resignar los rigurosos estándares sanitarios que distinguen a la ganadería argentina, la Región Centro presentó ante la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación una propuesta formal para implementar un esquema diferencial de vacunación contra la fiebre aftosa. La iniciativa, motorizada por las provincias de Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos, busca modificar el calendario de aplicación en vacas lecheras, trasladándolo al período de secado o presecado para mitigar el impacto productivo que actualmente genera la inmunización durante la lactancia.

Eficiencia y bienestar animal

El planteo técnico responde a una problemática recurrente en los tambos: la aplicación de la vacuna durante el pico de producción genera una respuesta inmunológica que demanda un alto gasto energético por parte del animal. Esta situación provoca una disminución transitoria en el volumen de leche entregado, un fenómeno que se extiende durante los quince días posteriores a la vacunación, mientras el organismo desarrolla los anticuerpos necesarios.

“El objetivo es que la vacuna cumpla su función sanitaria sin que el tambo pierda litros de leche. Si logramos aplicar el inmunógeno durante el período seco, cuando la vaca no está en producción, evitamos esa merma que hoy afecta la rentabilidad del productor”, explicaron los equipos técnicos provinciales que diseñaron la estrategia.

Una medida voluntaria y articulada

La propuesta fue formalizada por los ministros Sergio Busso (Córdoba), Guillermo Bernaudo (Entre Ríos) y Gustavo Puccini (Santa Fe). Según lo estipulado en el documento presentado a las autoridades nacionales, el nuevo esquema tendría carácter optativo. De esta manera, los establecimientos que así lo deseen podrán adherir voluntariamente al cambio, garantizando siempre el mantenimiento de los estándares internacionales y los objetivos de control epidemiológico que exige el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA).

Este proyecto no es una medida aislada, sino que se inscribe en una agenda de trabajo consolidada de la Región Centro como bloque de integración productiva. Desde hace tiempo, los tres distritos —corazón lechero del país— buscan alinear políticas públicas que fortalezcan a las pymes lácteas frente a un mercado global que exige cada vez mayor eficiencia.

Impacto regional

La relevancia de este avance radica en su enfoque práctico: la búsqueda de una solución que reconcilie las exigencias sanitarias con la viabilidad económica de las empresas de base familiar y agroindustrial. Al proteger la curva de lactancia, la medida promete un alivio directo al bolsillo de los productores, especialmente en un contexto donde los márgenes de rentabilidad son ajustados y cada litro cuenta.

Se espera ahora la respuesta de las autoridades nacionales para avanzar en la adecuación normativa que permita implementar este cambio en el próximo ciclo de vacunación. De concretarse, este paso marcará un precedente positivo en la gestión de políticas agropecuarias diseñadas desde el interior productivo, demostrando que la innovación en sanidad animal es una herramienta clave para sostener la competitividad de una de las cadenas de valor más importantes de la región.

El autor:

El Diario del Pueblo

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