Tomás vuelve a necesitar de nuestra solidaridad: la urgencia de una silla postural para un pequeño de El Tío
Tras la exitosa campaña de fines de 2025 que permitió cubrir sus ortesis, la familia de Tomás, un niño de cuatro años con diagnóstico de parálisis cerebral, lanza un nuevo pedido urgente para conseguir una silla postural adecuada que mejore su calidad de vida.

La comunidad de la región vuelve a unirse por una causa noble. Tomás, el pequeño de la localidad de El Tío que en noviembre pasado movilizó a cientos de personas para costear sus férulas ortopédicas, enfrenta hoy un nuevo desafío. La silla postural que utilizaba, cedida oportunamente por el servicio de rehabilitación del Hospital Iturraspe de San Francisco, ha quedado pequeña y se encuentra en un estado de deterioro avanzado, lo que impide que el niño pueda mantener una postura segura y cómoda. Su familia, que no cuenta con cobertura de obra social ni ha obtenido respuestas satisfactorias de las autoridades provinciales, apela a la generosidad de los vecinos para conseguir una unidad en desuso que pueda ser donada.
Una lucha constante contra el tiempo
Tomás nació prematuro, con 33 semanas de gestación, y en mayo de 2025 recibió el diagnóstico de Diparesia Espástica, una forma de parálisis cerebral que afecta directamente su movilidad, provocando rigidez muscular y severas dificultades para caminar. Para un niño de apenas cuatro años, el equipamiento no es un lujo, sino una necesidad básica para su desarrollo.

El pequeño ya cuenta con sus ortesis DAFO turbo y otros elementos de sostén gracias a la movilización solidaria que se realizó meses atrás. Sin embargo, el control postural —esencial para evitar complicaciones físicas mayores— hoy se ve interrumpido por la precariedad de la silla que utiliza actualmente. Julieta, su mamá, es clara respecto al pedido: “No pedimos dinero. Solo buscamos a alguien que tenga una silla postural en desuso y quiera donarla. Queremos que Tomás esté seguro y cómodo; es una cuestión de salud diaria”.
La importancia de la red comunitaria
La situación de la familia es compleja. La falta de respuesta del Ministerio de Salud provincial ante la demanda de equipamiento ortopédico ha obligado a la madre a recurrir nuevamente a la solidaridad regional. “Es difícil afrontar los gastos de equipamientos médicos de alta complejidad sin una obra social que nos respalde”, explica Julieta, quien ha trabajado junto a su fisiatra para definir las especificaciones técnicas necesarias que debe tener el dispositivo.


Este tipo de casos pone de manifiesto el rol fundamental que cumplen los vecinos cuando las estructuras institucionales demoran o fallan en sus respuestas. La comunidad de El Tío, que ya demostró en tiempo récord —apenas dos días— que puede resolver emergencias a través de la unión y el compromiso, se presenta hoy como la última barrera de contención para que Tomás no pierda sus avances en rehabilitación.
Un llamado a la empatía
La búsqueda de esta silla postural no es solo la búsqueda de un objeto, es la oportunidad de garantizar que Tomás pueda sentarse, jugar y sostenerse sin dolor ni riesgos. La familia cuenta con las especificaciones técnicas del profesional tratante para verificar la compatibilidad de cualquier donación.
Mientras aguardan un gesto solidario que permita aliviar la cotidianidad de su hijo, los padres de Tomás confían en que, una vez más, la red de contactos y el espíritu solidario de nuestra región lograrán dar con la pieza que el pequeño necesita. Quienes puedan colaborar, brindar información o facilitar una silla en desuso, están marcando una diferencia directa y tangible en la salud y el futuro de un niño que, con apenas cuatro años, nos enseña la importancia de la perseverancia.