Hito en la conservación cordobesa: liberan a un yaguarundí con rastreo satelital tras una cría asistida
En un hecho sin precedentes para la provincia, un ejemplar de yaguarundí rescatado cuando era apenas una cría fue reinsertado en su hábitat natural equipado con un dispositivo de seguimiento. El animal fue liberado junto a un carpincho en la zona rural de Altos de Chipión, tras un complejo proceso de rehabilitación que evitó su impronta humana.

La Policía Ambiental de Córdoba y especialistas del Parque de la Biodiversidad concretaron esta semana una liberación de fauna silvestre que marca un antes y un después en las tareas de conservación regional. El protagonista es un joven yaguarundí (Herpailurus yagouaroundi) de pelaje rojizo que, tras casi un año de recuperación, regresó a los montes del departamento San Justo. Lo que hace única a esta intervención es la colocación de un collar con rastreo satelital, una herramienta tecnológica que permitirá a los científicos del IDEA-CONICET monitorear en tiempo real su adaptación a la vida salvaje.
Un desafío contra la impronta
La historia de este felino comenzó en agosto de 2025, cuando fue rescatado en Villa Concepción del Tío con apenas un mes y medio de vida. Ante la imposibilidad de contar con el cuidado de su madre —vital para aprender a cazar, refugiarse y sobrevivir—, el equipo del Parque de la Biodiversidad enfrentó una carrera contra el tiempo y la naturaleza.
El mayor peligro era la “impronta”: que el animal asociara a los humanos con la supervivencia o el alimento. Para evitarlo, se diseñó un protocolo riguroso: alimentación mediante mangas, observación a través de cámaras ocultas y el uso de máscaras por parte de los cuidadores para ocultar el rostro humano. Según explicó la bióloga Melody Bayro, el equipo tuvo que asumir el rol de “maestros” sustitutos, enseñando al animal a trepar, acechar y procesar carne, simulando las etapas que atravesaría en la naturaleza.

La importancia de una red institucional
El secretario de Policía Ambiental, Adrián Rinaudo, destacó que este éxito es el resultado de un trabajo articulado que comienza con la denuncia ciudadana y culmina en la liberación. La elección de Altos de Chipión como destino no fue azarosa; se buscó un entorno propicio que garantice las posibilidades de desarrollo reproductivo del ejemplar, que a sus doce meses de vida ingresa ahora en su etapa de madurez sexual.
Junto al felino, también recuperó su libertad un carpincho de unos seis meses, el cual fue atendido por lesiones leves tras su rescate por la Patrulla Ambiental y recibió el alta definitiva tras demostrar un comportamiento adecuado para la vida en libertad.
Este despliegue técnico y humano no solo devuelve un ejemplar a la naturaleza, sino que abre una ventana de conocimiento invaluable. Los datos que arrojará el rastreador satelital serán fundamentales para entender mejor los patrones de movimiento de una especie que, aunque distribuida ampliamente en el continente, resulta sumamente esquiva y difícil de avistar en nuestro país. La integración de la ciencia, el Estado y la comunidad se confirma, una vez más, como el único camino efectivo para proteger nuestra biodiversidad ante un entorno cada vez más desafiante.