05/05/2026

Valentín, el guardián de las tortillas: 66 años de tradición que llegarán al Festival de Monte Cristo

Lee la nota en :4 Minuto/s, 47 Segundo/s

Con 74 años de edad y una receta heredada a los ocho, este vecino se convirtió en un ícono de los sabores locales. El próximo 10 de mayo, sus famosas piezas de un kilo serán protagonistas en el primer Festival Provincial del Churro.

La ciudad de Monte Cristo se prepara para recibir a miles de visitantes el próximo domingo 10 de mayo en el marco del 1° Festival Provincial del Churro y los Sabores Tradicionales. Entre los puestos de expositores, uno de los más esperados es el de Valentín, un vecino de 74 años que lleva más de seis décadas perfeccionando el arte de la tortilla. Lo que comenzó como una necesidad cuando era niño en el campo, hoy es una “marca registrada” de la ciudad, con una producción que llega a superar las 30 unidades diarias amasadas íntegramente a mano.

Una herencia de campo: del horno de barro al horno pizzero

La historia de Valentín se remonta a sus ocho añitos, cuando un tío le enseñó los secretos de la masa en la zona rural de Monte Cristo. “En el campo podía faltar el pan o la carne, pero la harina y la grasa nunca”, recuerda con la voz cargada de nostalgia. Junto a su padre, trabajó en las duras tareas rurales, y la tortilla era el sustento diario en las largas jornadas a la intemperie.

Aunque hizo tortillas toda su vida para el consumo familiar, hace una década —impulsado por una de sus hijas— decidió profesionalizar la venta. “La primera vez vendimos 80 tortillas. Teníamos que usar el horno de un panadero amigo a tres cuadras porque no dábamos abasto”, relata entre risas. Ese éxito inicial lo llevó a comprar su propio horno pizzero, donde hoy cocina de a seis unidades por vez, manteniendo la precisión de un relojero: cada una pesa exactamente un kilo.

El secreto de la masa y el “factor harina”

Para Valentín, la gastronomía regional es una mezcla de técnica rigurosa y “muñeca” para enfrentar los imprevistos. Utiliza estrictamente grasa de vaca y respeta a rajatabla los tiempos de descanso de la masa, un paso que considera fundamental para lograr la unión perfecta de los ingredientes.

“A veces la harina no ayuda, viene mala, y ahí es donde hay que poner la experiencia de tantos años para poder manejar la masa. No es tarea fácil”, explica el emprendedor.

Su método es casi ritual: amasa de a tres unidades, pesando meticulosamente la sal, la grasa y midiendo el agua. Esa constancia es la que genera que sus clientes lo “embosquen” en la calle. “A veces salgo con diez tortillas pensando en un cliente, pero me cruzo a otros vecinos antes de llegar y me las compran todas. Esa es mi mayor satisfacción”, confiesa.

Relevancia comunitaria y sentido de pertenencia

El caso de Valentín no es solo el de un vendedor de panificados; representa el tejido social de las localidades del interior cordobés, donde el oficio se transmite de generación en generación y el emprendimiento se convierte en un motor de identidad. En tiempos de producción industrial, su apuesta por lo artesanal y el “amasado con amor” resuena con fuerza en una comunidad que valora lo auténtico.

El Festival del Churro y los Sabores Tradicionales busca, precisamente, rescatar estas historias. La presencia de figuras como Valentín jerarquiza el evento, otorgándole un trasfondo cultural que va más allá de la oferta gastronómica. Es el reconocimiento a una vida de trabajo silencioso que ahora tendrá su gran vidriera provincial.

Una cita con la identidad local

El próximo 10 de mayo, Monte Cristo no solo será la sede de un evento gastronómico, sino el punto de encuentro entre la historia y el presente. Las tortillas de Valentín, que han resistido el paso del tiempo y las modas, estarán allí para demostrar que los sabores más simples son los que mejor cuentan quiénes somos.

Con la esperanza de un día soleado, Valentín y su compañera Mari ya preparan los hornos. Para este vecino, el festival es el cierre de un círculo que empezó en el campo y termina en el corazón de su ciudad. Como él mismo define: “Yo hago para que la gente me compre, no para volver con las tortillas a casa. Ver que las eligen es un orgullo enorme”.

Mirá la entrevista completa

El autor:

El Diario del Pueblo

administrator
Previous post Celia Baldo: “Todo lo que se lleva en el corazón sale bien porque se hace con amor”
Next post Empanadas con propósito: el sueño de Sandra y Ricardo que nació en pandemia y apunta hacia Malvinas