La deuda que duele: casi 1.800 millones de pesos que podrían transformar Laguna Larga
El Municipio expuso el volumen de la deuda en tasas municipales que mantienen vecinos y contribuyentes. Con ese monto, hoy inmovilizado, podrían concretarse obras clave: pavimento, cordón cuneta, viviendas, luminarias LED y nuevos camiones para la recolección de residuos.

Una cifra impacta y obliga a la reflexión colectiva en Laguna Larga: $1.795.512.426,78. Ese es el monto de la deuda actual en concepto de tasas municipales que registra el Municipio y que fue difundido públicamente como un llamado directo al compromiso comunitario y a la responsabilidad social de cumplir con las obligaciones tributarias.
El dato no es menor ni abstracto. Según expone la publicación oficial, con ese volumen de recursos hoy adeudados se podrían realizar 45 cuadras de pavimento, 200 cuadras de cordón cuneta, instalar 10 mil nuevas luminarias LED, construir 35 viviendas de 50 metros cuadrados o incorporar ocho camiones recolectores de residuos, mejorando de manera sustancial la infraestructura y la calidad de vida de toda la comunidad.
Las imágenes difundidas por el Municipio detallan además cómo se compone esa deuda. El mayor pasivo corresponde a la Tasa por Servicios a la Propiedad, que supera los $761 millones, seguida por Comercio e Industria con más de $509 millones y la Obra de Pavimento, que ronda los $306 millones. También se registran montos significativos en Cementerio (más de $112 millones), Cordón Cuneta (más de $55 millones), Automotores, Tasa Personal, Terrenos del Plan Lo Tengo, obras de vivienda, gas y alumbrado público, conformando un entramado de deudas pequeñas y grandes que, sumadas, explican la magnitud del problema.

El mensaje institucional es claro y directo: no se trata solo de números, sino de decisiones colectivas. Cada tasa impaga es una obra que se demora, un servicio que no llega o una mejora urbana que queda en pausa. La comparación entre la deuda acumulada y las obras posibles busca interpelar a la conciencia ciudadana, apelando a la idea de que el desarrollo local no depende únicamente del Estado, sino también del compromiso cotidiano de sus vecinos.
En tiempos donde la demanda de servicios crece y los recursos son limitados, Laguna Larga se enfrenta a una pregunta tan simple como profunda: ¿qué pasaría si la deuda se transformara en obras? La respuesta está a la vista. Ahora, el desafío es convertir ese potencial en realidad.