Villa Santa Rosa, 304 años de raíces profundas y futuro compartido
En el Día de los Orígenes, la comunidad celebró más de tres siglos de historia construida paso a paso. Con un discurso cargado de memoria, emoción y compromiso, el intendente Daniel Kieffer reivindicó el pasado, reconoció las dificultades del presente y convocó a seguir escribiendo, juntos, nuevas páginas para el pueblo.
Villa Santa Rosa celebró este 26 de diciembre su 304º aniversario, una fecha que no remite a un acto fundacional rígido ni a un decreto firmado en un escritorio, sino al nacimiento vivo y progresivo de una comunidad que supo echar raíces desde la fe, el trabajo y la decisión colectiva. Así lo expresó el intendente Daniel Kieffer, al encabezar el acto oficial del Día de los Orígenes, una denominación que define con precisión la identidad santarroseña.
“Fundar es un acto de voluntad humana; originar es un proceso de vida”, señaló el jefe municipal, al recordar que Villa Santa Rosa comenzó a gestarse al amparo de una pequeña capilla, cuando el 26 de diciembre de 1721 quedó registrado el primer bautismo. Ese hecho, más que simbólico, marcó la partida de nacimiento de un pueblo que eligió crecer desde la tierra y la fe, bajo la protección de Santa Rosa de Lima.
La historia fue recorriendo hitos fundamentales: el antiguo fuerte de 1739, la organización como villa y municipio en el siglo XIX, la construcción de puentes para unir destinos, la llegada de la primera escuela pública en 1794 y el desarrollo de instituciones educativas que hoy siguen siendo orgullo local. En ese camino, el intendente destacó el legado del Centro Educativo Presbítero José Gabriel Brochero, heredero del primer sueño educativo, y celebró los 25 años del IPEM 327 María Secundina López, que marcó un antes y un después en el acceso a la educación secundaria.
La cultura también ocupó un lugar central en el relato. La Biblioteca Popular Alejo Carmen Guzmán y el Encuentro con el Libro, que cumplió 20 años, fueron resaltados como espacios de construcción colectiva del conocimiento, el arte y la identidad. Del mismo modo, la fe atravesó cada etapa del crecimiento local, reflejada en la historia de las capillas que dieron origen al actual santuario, que este año celebró 225 años de vida parroquial.
Kieffer evocó además a uno de los hijos más universales de Villa Santa Rosa, el cura Brochero, forjado en estas calles y animado por un profundo sentido de servicio, ejemplo de que desde un pueblo construido con esfuerzo pueden surgir figuras capaces de trascender fronteras.
El discurso no esquivó el presente. El intendente reconoció que 2025 no fue un año fácil, marcado por un contexto complejo y recursos limitados, pero subrayó que el municipio eligió avanzar: con la entrega de viviendas, la llegada del gas natural, el acompañamiento a los sectores más vulnerables y el ordenamiento de la administración. En ese marco, remarcó que el año se cierra sin deudas, cumpliendo con todas las obligaciones asumidas.
La jornada también tuvo espacio para el reconocimiento al talento local, con la distinción a la joven médica Mariné Simonelli, destacada por una investigación científica que vuelve a poner el nombre de Villa Santa Rosa en lo más alto y simboliza la continuidad de ese espíritu de siembra que define a la comunidad.
A 304 años de aquellos primeros pasos, el mensaje fue claro y profundamente humano: nada importante se construyó de golpe, y el presente exige el mismo compromiso que tuvieron los pioneros. “Hacer de a poco, decidir, comprometernos y caminar juntos”, resumió el intendente, invitando a renovar el pacto comunitario que, desde los orígenes, sigue dando sentido a la historia viva de Villa Santa Rosa.