El “pulso” de Ansenuza: una expedición científica revela los secretos del humedal más grande del país
Investigadores del CONICET y la Universidad Nacional de Córdoba realizaron una travesía inédita de norte a sur por la Laguna Mar Chiquita. El monitoreo permitió mapear la dinámica del agua y confirmar el rol estratégico del humedal como “aspiradora” natural de carbono frente al cambio climático.

Debajo de la postal turística de flamencos y atardeceres que define a la Laguna Mar Chiquita, late un organismo vivo, complejo y en constante transformación. Con el objetivo de auscultar ese funcionamiento profundo, un equipo de científicos del Grupo de Ecología y Conservación de Humedales Argentinos (EcoHar) —perteneciente al Instituto de Diversidad y Ecología Animal (IDEA, UNC-Conicet)— completó recientemente una expedición científica que recorrió el espejo de agua de punta a punta.
El operativo, que contó con el apoyo logístico de la Administración de Parques Nacionales, se llevó a cabo el 6 de mayo. A bordo de una embarcación oficial, los investigadores realizaron un mapeo intensivo de parámetros físicos y químicos que permiten evaluar la salud real del ecosistema. Los resultados no solo ratifican la importancia de Ansenuza como reservorio de biodiversidad, sino que subrayan su relevancia estratégica en la lucha global contra el calentamiento climático.

El mapa invisible de la laguna
Uno de los hallazgos más reveladores de la campaña fue la confirmación empírica de cómo los ríos Dulce, Suquía y Xanaes moldean el comportamiento del humedal. “No esperábamos que la influencia del Río Dulce fuera tan grande espacialmente”, explicó Luciana Torre, bióloga e investigadora del Conicet.
Las mediciones detectaron que el ingreso de agua dulce reduce drásticamente la salinidad en las zonas de desembocadura, creando una “huella” que se extiende mucho más de lo previsto hacia el interior del espejo de agua. Por el contrario, el sector central actúa como una cuenca de acumulación donde las sales alcanzan sus niveles máximos. Comprender este mapa invisible es fundamental para predecir cómo responderá la laguna ante posibles variaciones en el caudal de sus afluentes.
Una aliada contra el calentamiento global
Además de registrar la salinidad y temperatura, la expedición tuvo un propósito científico de vanguardia: recolectar muestras de sedimentos para medir la capacidad de la laguna de capturar carbono. Según los especialistas, Ansenuza funciona como una “gran aspiradora” de dióxido de carbono, un proceso silencioso pero vital para la regulación ambiental del planeta.
“Estudiar el agua es como hacerle un análisis de sangre al ecosistema”, graficó María Laura Ballesteros, investigadora del Conicet. Para la experta, estos datos son herramientas clínicas que permiten anticipar problemas y tomar decisiones de conservación basadas en evidencia, alejándose de las especulaciones.

Un equilibrio bajo presión
El monitoreo ocurre en un contexto de creciente demanda de agua en toda la cuenca y variabilidad climática. Los científicos advirtieron que el mayor riesgo para la salud de Ansenuza es la ruptura de su equilibrio ecológico, especialmente durante los ciclos de sequía, cuando la presión sobre los recursos hídricos es mayor.
La investigación destaca que la clave no es contraponer producción y conservación, sino avanzar hacia una gestión integrada de la cuenca. Este tipo de estudios permite trascender la mirada tradicional centrada exclusivamente en la fauna y comprender la interdependencia entre el agua, el suelo y la vida que sostiene el Parque Nacional.
La labor científica en territorio, fortalecida por la colaboración constante con guardaparques, promete continuar. A través de la Estación Biológica Mar Chiquita en Miramar, los investigadores buscan que estos datos no queden solo en un laboratorio, sino que se transformen en herramientas de sensibilización para la comunidad. Como concluyeron los especialistas: “No podemos cuidar lo que pasa en Ansenuza a ciegas”. El monitoreo constante es, hoy por hoy, la mejor garantía para proteger uno de los activos ambientales más valiosos de Sudamérica.