Pilar convirtió el ruido en conciencia: inauguraron una escultura hecha con escapes ilegales secuestrados
La obra “El Ruido”, creada por el artista local Martín Pozzo con 157 caños de escape retenidos en controles de tránsito, fue presentada este jueves 19 de marzo en la plaza Fray Mamerto Esquiú como parte de una política para combatir la contaminación sonora.

Este jueves 19 de marzo, en la plaza Fray Mamerto Esquiú de Pilar, quedó inaugurada la escultura “El Ruido”, una intervención artística realizada por Martín Pozzo a partir de 157 escapes antirreglamentarios secuestrados en operativos municipales. La iniciativa, impulsada por el Ejecutivo local, busca generar conciencia sobre los ruidos molestos y su impacto en la vida cotidiana de los vecinos.

Una obra que nace de un problema cotidiano
La escultura se erige como una pieza contundente tanto en lo visual como en su mensaje. Cada uno de los elementos que la componen formó parte, en su momento, de infracciones detectadas en controles de tránsito. Hoy, lejos de circular por las calles generando estruendos, esos mismos caños encuentran un nuevo sentido en el espacio público.
La obra no solo interpela desde lo artístico, sino que también pone en evidencia una problemática persistente en muchas localidades: el uso de escapes libres o modificados que alteran la tranquilidad urbana.

Arte y gestión para transformar la convivencia
El proyecto fue acompañado por el Municipio como parte de una estrategia más amplia orientada a reducir la contaminación sonora. En ese marco, los operativos de control vehicular no solo buscan sancionar, sino también prevenir y educar.
La elección del arte como herramienta no es casual. La intervención apunta a generar una reflexión más profunda, apelando a lo simbólico y a la experiencia colectiva. En lugar de descartar los elementos secuestrados, se los resignifica, transformando una molestia en un mensaje visible y permanente.
Durante la inauguración, autoridades municipales, el artista y vecinos compartieron el momento, destacando la importancia de avanzar hacia una convivencia más respetuosa.

Un mensaje que trasciende lo estético
“El Ruido” se integra ahora al paisaje cotidiano de Pilar como un recordatorio concreto de una problemática real. No es solo una escultura: es una señal de alerta sobre prácticas que afectan directamente la calidad de vida.
En los últimos años, los reclamos por ruidos molestos han ido en aumento en distintas ciudades de la región, lo que refuerza la necesidad de políticas públicas sostenidas en el tiempo.




La instalación de esta obra marca un punto de encuentro entre control, conciencia y cultura. De cara al futuro, el desafío será sostener estas acciones y profundizar el compromiso ciudadano, entendiendo que el respeto por el otro también se construye en los pequeños gestos cotidianos.