11/05/2026

“Para mí, Brochero es todo”: la promesa de una mujer que camina con fe desde hace más de una década

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En el marco de la peregrinación realizada el 16 de marzo entre Villa Santa Rosa y Carreta Quemada, el testimonio de una mujer de 67 años atravesada por la enfermedad y la fe se convirtió en el reflejo más profundo de la jornada.

Durante la peregrinación brocheriana que unió Villa Santa Rosa con Carreta Quemada este lunes 16 de marzo, en el aniversario del nacimiento de José Gabriel del Rosario Brochero, una historia sobresalió entre miles: la de María Adela, una mujer de 67 años que, tras atravesar un cáncer de mama, mantiene una promesa de fe que la lleva a repetir el recorrido cada año, como puede, pero siempre con la misma convicción.


Una promesa nacida en el momento más difícil

“Yo empecé con el problema en 2012”, contó, al recordar el inicio de su enfermedad. En ese momento, como tantos otros creyentes, buscó refugio espiritual. Lo encontró en Brochero.

Desde entonces, su vida quedó marcada por una promesa: volver cada año a agradecer. No importa cómo. A veces caminando, otras en bicicleta. Lo importante, dice, es llegar.

“Mientras ande bien, voy a seguir viniendo”, aseguró, con una mezcla de firmeza y emoción.


La fe como sostén

Su devoción no nació en la abundancia ni en la tranquilidad, sino en la necesidad. Ella misma lo explica con una claridad que interpela: “Cuando uno tiene salud, no se acuerda… pero cuando pasan estas cosas, uno busca apoyo y yo lo encontré en él”.

Esa fe se transformó en una compañía cotidiana, en una presencia cercana. No es casual. Para María Adela, Brochero representa algo más que una figura religiosa.


Un santo cercano, casi familiar

“Lo siento cercano… era del campo, sencillo, como mi abuelo”, expresó. En esas palabras hay una clave: la identificación.

José Gabriel del Rosario Brochero no aparece para ella como un símbolo lejano, sino como alguien propio, parte de su historia, de su cultura y de su forma de entender la vida.

Ese vínculo explica por qué, incluso con limitaciones físicas, sigue cumpliendo su promesa.


Más allá del camino, una historia de vida

Aunque la peregrinación convoca cada año a cientos de fieles, son historias como la de María Adela las que le dan verdadero sentido. Su testimonio refleja una realidad que atraviesa a muchos: la fe como refugio en momentos de dolor.

En su caso, además, se suma otro dato significativo: pudo viajar a Roma durante la canonización del Santo, un hecho que fortaleció aún más su vínculo espiritual.


Una huella que trasciende la peregrinación

María Adela no habla de sacrificio. Habla de agradecimiento. Y en esa diferencia está la esencia de su historia. “Para mí, Brochero es todo”, resume, sin rodeos.

Su testimonio no solo emociona, sino que también revela por qué la figura del Cura Gaucho sigue vigente en el corazón de la gente: porque, más allá de los rituales, se convierte en una presencia cercana en los momentos donde más se necesita.

Y mientras pueda seguir llegando, aunque sea paso a paso, su promesa seguirá viva. Porque para ella, el camino no es solo físico: es una forma de sostener la fe y de celebrar la vida.

El autor:

El Diario del Pueblo

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