20/04/2026

Buscan un nuevo orden en la calle: la Legislatura debate cambios clave al Código de Convivencia

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La Comisión de Seguridad de Córdoba analiza este viernes una reforma que apunta a ordenar el espacio público, mejorar la convivencia y proteger la salud. El proyecto endurece sanciones a “naranjitas”, prohíbe a los limpiavidrios y refuerza la defensa de los equipos sanitarios y los derechos vinculados a la vacunación.

El debate sobre cómo convivimos en el espacio público vuelve al centro de la escena legislativa. Este viernes, la Comisión de Seguridad de la Legislatura provincial tratará un proyecto de reforma del Código de Convivencia Ciudadana que busca actualizar normas, cerrar vacíos legales y dotar al Estado de herramientas más claras para garantizar el orden público, la seguridad vial y la protección de la salud.

La iniciativa se estructura sobre tres ejes sensibles y cotidianos: el control de los cuidacoches, la prohibición de los limpiavidrios en la vía pública y el fortalecimiento del marco sancionatorio vinculado a la salud pública y la protección de los equipos esenciales.

En el caso de los llamados “naranjitas”, la reforma modifica el artículo 60 y establece una definición tajante: toda persona que exija una retribución económica por permitir o alegar el cuidado de vehículos en la vía pública, sin habilitación expresa de la autoridad competente, será sancionada. Las penas previstas incluyen trabajo comunitario, multas o arresto, y se agravan cuando la conducta se produce en inmediaciones de espectáculos deportivos, artísticos o culturales, donde el máximo de la sanción se duplica.

El proyecto, además, abre la puerta a que municipios y comunas implementen sistemas de autorización formal, con registros, zonas delimitadas, horarios, identificación visible y controles. Hasta tanto esos regímenes no existan, la actividad queda expresamente prohibida.

Otro de los puntos centrales es la incorporación del artículo 60 bis, que establece la prohibición total de la actividad de los limpiavidrios en la vía pública. La norma considera esta práctica como riesgosa para la seguridad vial y potencialmente generadora de conflictos. El texto sanciona a quienes ofrezcan, realicen o intenten realizar la limpieza de parabrisas u otras superficies de vehículos, tanto detenidos como en circulación, especialmente en cruces semaforizados, calzadas, banquinas o zonas de detención momentánea, aun sin mediar pedido del conductor. Al igual que con los cuidacoches, las sanciones se agravan en contextos de eventos masivos.

La reforma avanza también sobre el capítulo de salud pública. Con la incorporación del artículo 75 bis, se sanciona la omisión de la vacunación obligatoria de niños y adolescentes. Padres, tutores o responsables legales que no aseguren el cumplimiento del Calendario Nacional de Vacunación podrán enfrentar multas, arresto o trabajo comunitario en hospitales o centros asistenciales. En caso de reincidencia, los mínimos y máximos de las sanciones se triplican. Además, se refuerza la obligación de los efectores de salud y funcionarios públicos de denunciar situaciones donde se vulnera el derecho a la vacunación.

En paralelo, el proyecto endurece el marco de protección frente a la violencia contra equipos de salud. Se amplían los alcances de los artículos 67 y 68 para sancionar insultos, amenazas, intimidaciones o conductas que afecten la dignidad del personal sanitario, tanto de manera presencial como a través de medios digitales. Las penas se agravan si los hechos ocurren dentro de establecimientos de salud, durante procedimientos oficiales o si ponen en riesgo la integridad física del personal. Lo mismo ocurre cuando los daños recaen sobre bienes vinculados a servicios esenciales como salud, educación, seguridad, transporte o justicia.

Desde sus fundamentos, la iniciativa se presenta como una actualización integral del régimen contravencional, con un enfoque preventivo, proporcional y orientado a la intervención temprana en los conflictos. El Ministerio de Seguridad refuerza su rol como autoridad de aplicación, en una apuesta por reglas claras y respuestas más eficaces.

En definitiva, la reforma propone un cambio de mirada: ordenar la calle no solo como espacio de circulación, sino como ámbito de convivencia. Un intento por equilibrar derechos, reducir situaciones de intimidación y riesgo, y proteger bienes y servicios que sostienen la vida cotidiana de toda la comunidad.

El autor:

El Diario del Pueblo

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