12/06/2026

Miramar pierde un emblema: se vendió la histórica Capilla San Antonio

Lee la nota en :3 Minuto/s, 28 Segundo/s

El templo, reconocido como la primera capilla croata de la provincia de Córdoba, cambió de manos tras la venta de los terrenos privados donde se asienta. La Cooperativa Eléctrica local, que durante una década lideró su restauración y puesta en valor, entregó las llaves, dejando un vacío profundo en la comunidad que veía en este sitio un faro de identidad y patrimonio.

La comunidad de Miramar de Ansenuza atraviesa días de nostalgia y zozobra. Esta semana se concretó la venta de la Capilla “San Antonio”, un edificio situado en cercanías del Gran Hotel Viena que trasciende lo arquitectónico para instalarse en la memoria afectiva de los vecinos como un testimonio vivo de la inmigración croata. La operación inmobiliaria entre privados puso fin a 10 años de gestión comunitaria, durante los cuales el templo no solo recuperó su esplendor, sino que funcionó como un espacio de encuentro, fe y rescate histórico.

Un legado marcado por la historia humanitaria

El valor de la capilla es profundo: su origen se remonta a 1952, cuando franciscanos croatas establecieron el Hogar San Antonio. Aquel lugar fue un refugio clave para niños huérfanos y desplazados por la Segunda Guerra Mundial, funcionando como un internado de contención y formación. Durante décadas, este rincón de la costa de Ansenuza fue un símbolo de solidaridad tras el conflicto bélico europeo, una historia que la comunidad local ha guardado con celo.

La trastienda de una venta que genera dudas

Aunque la transferencia del terreno a un particular es un hecho, los detalles de la operación han sido objeto de diversas versiones. Trascendió que la propietaria habría buscado previamente, sin éxito, vender el lote tanto al Municipio como a la Cooperativa Eléctrica, incluso bajo condiciones de pago que se calificaron como accesibles. Finalmente, la transacción se cerró con un inversor privado.

Fuentes ligadas al sector indicaron que el nuevo dueño habría manifestado su intención de conservar el edificio en funcionamiento. Sin embargo, la falta de una confirmación oficial y la ausencia de un marco legal de protección clara han sembrado inquietud. Como medida preventiva, personas vinculadas a la administración del templo retiraron objetos e imágenes religiosas con el objetivo de preservar el patrimonio croata ante cualquier eventualidad.

El futuro en el centro del debate

La historiadora local, Mariana Zapata, cuya voz se ha alzado en defensa del acervo miramarense, describió este presente como un “día gris”. Su pesar refleja el sentir de muchos vecinos ante la pérdida de control sobre espacios que consideran vitales para su identidad. La situación ha reavivado un debate urgente: ¿cómo proteger la memoria histórica frente a los vaivenes inmobiliarios?

Mientras la incertidumbre sobre el destino definitivo de la capilla persiste, la comunidad se mantiene expectante. El retiro de las piezas históricas es una señal de la desconfianza instalada, pero también del compromiso de quienes no están dispuestos a permitir que el valor turístico y espiritual de San Antonio se desvanezca. Miramar despide una etapa con la esperanza de que, más allá de la propiedad privada, la capilla logre mantenerse como el faro de historia y fe que ha sido por más de setenta años.

El autor:

El Diario del Pueblo

administrator
Previous post Salta marca un precedente: la polémica por el cobro de salud pública a extranjeros gana terreno