02/05/2026

El Centro de Jubilados abrió con emoción la segunda edición del Festival Piquillín: “Bailar nos cambia la vida”

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Con una presentación cargada de energía, nostalgia y alegría, el grupo de danzas del Centro de Jubilados inauguró este sábado la segunda edición del Festival Piquillín, dejando en el escenario una muestra del espíritu comunitario y del valor que la danza tiene para sus integrantes.

La segunda edición del Festival Piquillín comenzó con una apertura tan especial como tradicional: la presentación del Ballet del Centro de Jubilados, un grupo emblemático que desde hace más de una década acompaña los actos culturales de la localidad. Con su carisma, su compromiso y el afecto que transmiten arriba y abajo del escenario, volvieron a emocionar a todo el público reunido.

Los profesores del taller destacaron la alegría de trabajar con un grupo que crece año tras año:
“Es una experiencia hermosa. Cada vez son más los alumnos, siempre dispuestos, siempre con ganas de aprender y disfrutar”, expresaron.

Una tradición que no se agota

Varios de los bailarines llevan más de diez años formando parte del grupo, y aseguran que la pasión sigue intacta: “Hace 10 u 11 años que hacemos esto y cada vez nos gusta más. No nos cansamos, la pasamos hermoso”, relató una de las integrantes, agradeciendo a los profesores por su dedicación y por renovar siempre las propuestas.

La danza como refugio y cable a tierra

Parte de la emoción de la noche surgió de los testimonios personales recogidos por El Diario del Pueblo: “Para mí bailar es un cable a tierra. Me saca de todo lo malo. Pensé que a mi edad ya no podría hacerlo y hoy soy muy feliz”, compartió una de las bailarinas.

Otro de los integrantes del ballet añadió: “Es lo mejor que me puede pasar a esta altura de la vida. Es un cable a tierra”.

También hubo quien confesó que nunca había bailado, ni siquiera de joven, y encontró en el grupo un espacio donde sentirse libre y acompañado: “Jamás bailé en mi vida y acá soy otra persona. Soy feliz”.

Un grupo donde cada historia importa

Los profesores remarcaron que más allá de la técnica, lo más valioso es la unión del grupo:
Son muy unidos, siempre dicen que sí. Siempre para adelante. Es hermoso trabajar con ellos”.

Entre risas y anécdotas, también participó la integrante más longeva del grupo, de 82 años, quien expresó con alegría: “Voy a bailar hasta que Dios me dé fuerzas”.

Asimismo, el alumno más joven del Ballet (19 años) contó que baila desde chico y que sigue acompañando al grupo “como siempre”, reforzando ese espíritu intergeneracional que caracteriza al taller.

Una presentación que emocionó al público

La coordinadora del segmento resaltó que cada uno de los bailarines tiene una historia, y que la danza ocupa un lugar especial en la vida de todos: “Lo que transmiten es hermoso. La energía, la alegría y el cariño se sienten en el escenario”.

El Centro de Jubilados cerró su participación con agradecimientos al Municipio por la invitación y al público por el afecto recibido.

El autor:

El Diario del Pueblo

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