27/01/2026

¡Alarma en Ansenuza! El último coloso de Miramar, el Gran Hotel Viena, pende de un hilo por orden de desalojo

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La sentencia de la Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial y Contencioso Administrativo de San Francisco ha dado un vuelco dramático en la disputa legal, poniendo en jaque el futuro del que es, sin duda, el corazón histórico y cultural de la región.

Un escalofrío recorre la médula espinal de Miramar de Ansenuza. El Museo del Gran Hotel Viena, el vestigio más conmovedor y resistente de la catástrofe que redefinió a esta localidad cordobesa, enfrenta una inminente orden de desalojo. La sentencia de la Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial y Contencioso Administrativo de San Francisco ha dado un vuelco dramático en la disputa legal, poniendo en jaque el futuro del que es, sin duda, el corazón histórico y cultural de la región.

El fallo del 27 de noviembre de 2025, si bien revierte una decisión inicial, retoma una batalla legal iniciada en 2010 por la propietaria registral, Wandorf Company S.A., contra la Municipalidad de Miramar. Pero más allá de los tecnicismos judiciales, lo que está en juego es un símbolo.


El Grito Desesperado de los Guardianes del Patrimonio

La Asociación Civil Amigos del Gran Hotel Viena ha levantado la voz en un urgente llamado a la protección. Para ellos, el Museo no es solo una colección de objetos; es el testamento de una comunidad que se negó a morir cuando la laguna Mar Chiquita (Ansenuza) lo cubrió todo en 1977.

“El Museo del Gran Hotel Viena, patrimonio cultural de Miramar de Ansenuza, enfrenta una orden de desalojo. Este museo es un símbolo de resistencia, el único vestigio que sobrevivió a las inundaciones que azotaron Miramar. Su importancia histórica y cultural es invaluable, un legado que no tiene precio. ¡No al desalojo! Necesitamos la expropiación inmediata”, expresaron.

La principal preocupación es un futuro incierto: ¿será demolido o abandonado? La Asociación, que ha gestionado el sitio bajo comodato municipal desde 2005 y lo ha convertido en el atractivo turístico más importante de la zona, teme que el desalojo fulmine años de esfuerzo en preservación y revalorización.


Crónica de una Batalla Legal de Quince Años

La demanda de desalojo, interpuesta por Wandorf Company S.A. en 2010, se basa en la titularidad registral indiscutible del inmueble. La propietaria argumenta que el ingreso inicial de la Municipalidad, a fines de los 80, fue con el único fin de “resguardar de intrusos y daños” en un momento en que el hotel era inaccesible por el agua. Sostiene que esto fue un acto de tenencia, no de posesión con ánimo de dueño (animus domini).

El eje central de la apelación de Wandorf es la figura de la Interversión del Título:

  • Ingreso por Cuidado: La Municipalidad, según la documentación y testimonios, ingresó con el conocimiento y reconocimiento de que el inmueble tenía un “DUEÑO” (Ordenanza 17/88; nota de 1996 de Catastro; solicitud de Comodato a Máximo Phalke).
  • El Principio “Nemo Sibi”: “Nadie puede cambiar por sí mismo, ni por el transcurso del tiempo, la causa de su posesión” ($Art. 2353$ del Código Civil de la época).
  • Actos Equívocos: Actos como pagar la luz o hacer mejoras (apuntalamientos, mantenimiento), son comunes tanto en un poseedor como en un mero tenedor que busca utilizar y cuidar la cosa. No prueban por sí mismos el ánimo de ser dueño.

El abogado de la propietaria es lapidario al señalar que el ex Intendente, si bien reconoció en su testimonio que pretendía usucapir (adquirir por prescripción), nunca inició el trámite legal, confirmando de manera implícita la dudosa base de su supuesto “ánimo de dueño”.

La Postura de la Comuna

La Municipalidad de Miramar sostiene que desde 1988 ha actuado “en forma Pública, legítima, pacífica e ininterrumpidamente” como “verdaderos dueños”. Basan su argumento en:

  1. Actos de Dominio: Promulgación de ordenanzas (N° 496/99 y N° 752/2005) que lo declararon “Patrimonio Histórico Cultural Municipal”.
  2. Explotación Pública: El uso turístico constante y organizado desde 2005 a través de la Asociación Civil.
  3. Defensa de la Propiedad: La denuncia penal realizada en 2010 contra los “intrusos” que el apoderado de Wandorf intentó colocar.

Para el Municipio, la afirmación de la propia Wandorf en una misiva de 2010 (que el municipio “explota el inmueble con fines turísticos”) es la prueba fehaciente de que la posesión estaba en manos municipales.


¿Qué Futuro le Espera al Coloso de Ansenuza?

La sentencia de la Cámara, al rechazar la excepción de falta de legitimación pasiva que había salvado a la Municipalidad en primera instancia, abre la puerta para que el desalojo prospere en la instancia superior, obligando al Municipio a restituir el inmueble a Wandorf Company S.A.

La tragedia de Miramar, convertida en épica de la naturaleza, ahora se viste de drama legal. El Gran Hotel Viena, testigo mudo de la grandeza y la desolación, corre el riesgo de caer víctima de un escritorio o, peor aún, del olvido.

La pelota está ahora en el campo de la acción política. La única vía de escape, según claman los Amigos del Viena, es la expropiación inmediata por parte del Gobierno Provincial o Nacional, garantizando que el “símbolo de resistencia” se convierta en un bien público innegociable.

Miramar de Ansenuza espera. El Gran Hotel Viena espera. Su historia no puede ser desalojada.

El autor:

El Diario del Pueblo

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