Cementerio cerrado y respuestas esquivas: la jefa comunal de Esquina puso el foco en los vecinos y evitó aclarar la situación
Tras la consulta de El Diario del Pueblo por el prolongado cierre del cementerio local, la presidente comunal, Patricia Molina, centró sus declaraciones en el origen de la información difundida y en deudas impositivas, sin confirmar las causas ni los plazos para la reapertura del camposanto.
La polémica por el cierre del cementerio de Esquina sumó en las últimas horas un nuevo capítulo, esta vez marcado más por el tono de la respuesta oficial que por las explicaciones esperadas. Luego de que vecinos expresaran su preocupación por la clausura del predio —que ya supera el mes—, El Diario del Pueblo se comunicó con la jefa comunal, Patricia Molina, en busca de precisiones que aportaran tranquilidad a la comunidad.
Sin embargo, lejos de detallar los motivos del cierre o de ofrecer un horizonte claro sobre su resolución, la mandataria local orientó la conversación a cuestionar reiteradamente el origen de la información. “¿Tenés nombres de los vecinos?” “Cuando vamos a hablar sobre algo muy delicado, me gustaría conocer quiénes dieron esa información”. “¿Quién les informó?”, preguntó reiteradamente, poniendo el énfasis en las fuentes antes que en el problema de fondo.
Desde este medio se explicó que el objetivo de la consulta periodística era informar con claridad a los vecinos, despejar dudas y conocer las causas y los tiempos previstos para la reapertura del cementerio, un espacio sensible y central en la vida comunitaria. Aun así, la respuesta concreta no llegó. La comunicación concluyó con una frase breve: “Entonces te informo que en los próximos días les estaremos enviando una respuesta”.
La sorpresa llegó con un agregado que abrió nuevos interrogantes. En el mismo intercambio, Molina solicitó que se informara a los vecinos que se acerquen a la Comuna a abonar el impuesto anual destinado al mantenimiento del cementerio. “Hay familias que deben 20 años por lo menos… por ejemplo la persona que los llamó a ustedes, que debe muchísimo”, afirmó, vinculando el reclamo público con supuestas deudas impositivas.
Ante esa declaración, este medio consultó si el cierre del cementerio estaba relacionado con la falta de pago de la tasa comunal. A lo que respondió luego de unos minutos de pausa: “No… por una denuncia que se realizó… más información no puedo brindar… las personas que viven en el pueblo tienen conocimiento de los hechos!“
El episodio dejó una sensación de incomodidad en la comunidad. Mientras el cementerio continúa cerrado, las explicaciones siguen siendo parciales y las respuestas oficiales parecen desplazarse del problema concreto hacia la exposición de los vecinos que reclaman información. En un pueblo pequeño, donde el cementerio no es solo un espacio administrativo sino un lugar de memoria, encuentro y respeto, la falta de certezas profundiza el malestar.
Más allá de las responsabilidades individuales o de las obligaciones tributarias, el cierre prolongado de un sitio tan significativo interpela a toda la comunidad. La claridad institucional, el acceso a la información y el respeto por el dolor y las tradiciones de los vecinos se vuelven hoy imprescindibles para recomponer la confianza y devolver a Esquina un espacio que forma parte de su identidad colectiva.