“Decidimos quedarnos”: Benedetti rechazó un lugar en el Gabinete provincial y apuesta a terminar su mandato en Arroyito
El intendente confirmó que hubo conversaciones para sumarse al equipo del gobernador Martín Llaryora, pero optó por continuar al frente del Municipio. Proyecta acompañar desde una lista legislativa y consolidar obras clave de cara a 2027.
En tiempos donde los movimientos políticos suelen anticipar cambios de escenario, el intendente de Arroyito, Gustavo Benedetti, eligió enviar un mensaje claro hacia adentro y hacia afuera: “Decidimos quedarnos”.
La frase no fue casual. En medio del reordenamiento que impulsa el gobernador Martín Llaryora, quien comenzó a convocar a intendentes del interior que transitan su último mandato para integrar el gabinete provincial, el nombre de Benedetti había sonado con fuerza para ocupar un Ministerio. Hubo diálogo. Hubo propuesta. Pero no hubo acuerdo.
“Es cierto, hablamos. Pero la decisión final fue terminar el período”, explicó el jefe municipal, marcando una postura que combina responsabilidad institucional y estrategia política.
Responsabilidad local y mirada provincial
Benedetti no descartó acompañar al gobernador, aunque desde otro lugar. “Tenemos ganas de acompañar a Martín, pero en una lista legislativa”, adelantó, dejando abierta la posibilidad de integrar el armado electoral provincial.
Sin embargo, su prioridad hoy está en Arroyito. “Siento una responsabilidad en lo que estamos emprendiendo”, sostuvo al enumerar proyectos estructurales que atraviesan su gestión: la universidad articulada con la Provincia, la obra del desvío, la costanera y desarrollos productivos propios como el programa de flores.
“Los últimos 20 minutos hay que poner todo para cuidar el resultado”, graficó, en una metáfora futbolera que resume su intención de cerrar el mandato con obras en marcha y políticas consolidadas.
Una línea de gestión que busca continuidad
El intendente defendió una política de Estado con fuerte impronta social, en contraposición a modelos más individualistas. “Desde arriba es fácil decir que cada uno se arregle como pueda; cuando uno está en la base sabe que eso no existe”, afirmó.
En ese marco, destacó el volumen de recursos que genera la ciudad —entre 24 y 26 mil millones de pesos— y el retorno en obras concretas, como la inversión en cloacas financiada con superávit.
Para este año, la agenda incluye la consolidación de la universidad, la inauguración de la escuela ProA, avances en la autopista, pavimentación de calles estratégicas, ampliación de cloacas en el sector sur, mejoras en la costanera y fortalecimiento del sistema de salud.
El objetivo es sostener esa línea de gestión más allá de los nombres propios. “El plan A es que gane un candidato nuevo, con identidad propia, pero que mantenga las políticas de Estado en lo social, la salud y la educación”, expresó anticipándose a las elecciones de 2027.
Oposición fragmentada y escenario abierto
Consultado sobre la ruptura del bloque de Juntos por el Cambio en el Concejo, Benedetti relativizó el impacto político. “La gente vota personas. Si hay buena gestión, el candidato oficialista va a tener ventaja”, analizó.
Reconoció que la oposición se presenta dividida en varios espacios y figuras con trayectorias diversas, lo que podría reconfigurar el tablero electoral. Sobre la eventual candidatura de su hermano, presidente del comité radical, fue cauto: “Puede tener ventajas y desventajas llevar el apellido Benedetti, y con el radicalismo solo tampoco alcanza”.
Quedarse también es una decisión política
En una coyuntura donde muchos intendentes eligen dar el salto a la Provincia antes de concluir sus mandatos, Benedetti optó por cerrar el ciclo en su ciudad. En Arroyito, ese gesto no es menor: la historia reciente demuestra que quienes se fueron anticipadamente difícilmente regresaron al poder local.
Más allá de las especulaciones, la definición impacta directamente en la comunidad. La continuidad garantiza seguimiento de obras en ejecución y previsibilidad administrativa en un año clave.
El escenario hacia 2027 permanece abierto. Pero, por ahora, el intendente eligió el camino de la gestión cotidiana. En política, a veces la decisión más fuerte no es avanzar, sino quedarse y terminar lo que se empezó.