14/05/2026

Piquillín frente a la deuda ambiental: el Municipio presentó un plan para sanear el basural a cielo abierto

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Tras años de abandono y bajo la presión de un amparo judicial, la actual gestión municipal expuso ante la justicia y organizaciones ambientales un cronograma de acciones para erradicar el foco de contaminación y ordenar el tratamiento de residuos en la localidad.

La problemática del manejo de residuos en Piquillín ha ingresado en una etapa de definiciones clave. Esta semana, el Ejecutivo municipal participó de una audiencia técnica junto a representantes de la Fundación AmbSal, funcionarios provinciales y autoridades de municipios vecinos, con el objetivo de dar respuesta a un amparo ambiental de larga data. Durante el encuentro, la administración local presentó un informe detallado sobre los avances realizados hasta la fecha y, fundamentalmente, el cronograma de tareas diseñado para transformar definitivamente el actual predio de disposición de residuos.

Un pasivo ambiental que no admitía más demoras

La situación del basural a cielo abierto no es nueva para los vecinos de Piquillín. Durante años, la falta de una política clara de tratamiento y la acumulación descontrolada de desechos generaron un foco infeccioso y ambiental que terminó en los Tribunales. Al asumir la nueva gestión, se encontraron con un escenario crítico: un predio saturado y una orden judicial que exigía respuestas urgentes para evitar sanciones mayores y, sobre todo, para proteger la salud de la comunidad.

Frente a esta realidad, el Municipio decidió adoptar una postura de transparencia y planificación. En la última audiencia, se expusieron las tareas de mitigación iniciales, que incluyen el reordenamiento del predio y la implementación de controles para evitar quemas accidentales, una de las mayores preocupaciones de los habitantes de la zona.

El camino hacia la sustentabilidad

El plan presentado no busca soluciones superficiales, sino un cambio en la cultura del manejo de desperdicios. El cronograma incluye etapas de remediación del suelo y la posibilidad de articular con otras localidades para el traslado de residuos a centros de tratamiento regional, reduciendo así el impacto local.

“Sabemos que estos cambios no se logran de un día para el otro, pero estamos convencidos de que con compromiso y planificación podemos construir un Piquillín más limpio”, señalaron fuentes oficiales tras la reunión. La participación de la Fundación AmbSal en este proceso garantiza un seguimiento técnico riguroso de las promesas de gestión, transformando el conflicto judicial en una mesa de trabajo colaborativa.

Impacto regional y conciencia vecinal

El saneamiento de un basural a cielo abierto excede los límites de una gestión política; es una necesidad básica para la calidad de vida en el interior cordobés. El éxito de este plan permitiría a Piquillín alinearse con los estándares ambientales modernos, evitando la contaminación de napas y la proliferación de plagas.

Sin embargo, desde el Municipio advirtieron que el ordenamiento ambiental también requerirá del compromiso ciudadano en la separación en origen y la reducción de desechos. El amparo ambiental funciona hoy como un catalizador para una transformación que la localidad esperaba hace décadas.

Hacia adelante, el cumplimiento de las metas presentadas en la audiencia será monitoreado periódicamente. El próximo paso será la ejecución de la primera fase del cronograma de transformación, un hito que marcará el principio del fin para uno de los mayores dolores de cabeza ambientales de la región. De concretarse, Piquillín dejará de ser noticia por su pasivo ambiental para convertirse en un ejemplo de gestión y recuperación sustentable.

El autor:

El Diario del Pueblo

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