20/04/2026

Del UPD al Trencito: una vuelta inolvidable para empezar el último año

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Los estudiantes del Instituto del Inmaculado Corazón de María Adoratrices celebraron su Último Primer Día recorriendo la ciudad en el tradicional “Trencito de la Felicidad”. Música, risas y emoción marcaron una mañana distinta en Villa del Rosario.

El sonido de la música y las carcajadas no tardaron en llamar la atención. No era una caravana tradicional ni una simple reunión entre amigos. Era el Último Primer Día —el esperado UPD— de los alumnos del Instituto del Inmaculado Corazón de María Adoratrices, que este año eligieron comenzar su despedida escolar de una manera tan original como entrañable: arriba del clásico Trencito de la Felicidad.

La postal fue tan pintoresca como simbólica. El pequeño tren turístico recorrió las calles de Villa del Rosario cargado de jóvenes con camperas intervenidas, banderas, música y esa mezcla inconfundible de euforia y nostalgia que solo se siente cuando empieza el último año del secundario.

Una celebración con sello propio

El UPD se ha convertido, en los últimos años, en un rito de paso para miles de estudiantes en todo el país. Pero cada generación busca imprimirle su identidad. Y esta promoción decidió hacerlo sobre ruedas.

Lejos de los formatos habituales, los chicos optaron por una propuesta que combinó diversión y cercanía con la comunidad. El recorrido en el Trencito no pasó desapercibido: vecinos que salían a la vereda, bocinazos cómplices y saludos espontáneos acompañaron el trayecto.

Hubo música a todo volumen, selfies, abrazos y esa energía contagiosa que solo tienen quienes saben que están comenzando la cuenta regresiva hacia una etapa que no volverá.

El inicio de un año que marcará sus vidas

Más allá del festejo, el UPD representa mucho más que una tradición. Es el punto de partida de un año cargado de desafíos, decisiones y despedidas. Para estos estudiantes, el paseo fue una manera de decir “aquí estamos” y de celebrar juntos el comienzo del último capítulo escolar.

Docentes y familias siguieron la jornada con emoción y responsabilidad, sabiendo que el equilibrio entre celebración y cuidado es clave en este tipo de eventos.

En tiempos donde las juventudes buscan expresarse con creatividad, iniciativas como esta muestran que es posible celebrar de forma original y cercana, integrándose al paisaje cotidiano de la ciudad.

La imagen del Trencito avanzando entre risas quedará, sin dudas, en la memoria de esta promoción. Porque más allá del recorrido, lo que empezó a moverse fue otra cosa: el reloj de un último año que será intenso, irrepetible y decisivo.

Y en Villa del Rosario, esa vuelta inaugural no solo marcó el inicio de clases. También recordó que cada generación deja su huella, sumando nuevas historias a la vida compartida de la comunidad.

El autor:

El Diario del Pueblo

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