Incertidumbre por los cajeros en Piquillín: el Municipio aún no recibió la notificación oficial
La decisión del Banco de la Provincia de Córdoba de cerrar extensiones de mostrador en más de 60 localidades del interior encendió la preocupación en la región. Mientras Obispo Trejo confirmó que afrontará el costo para no perder el servicio, en Piquillín el intendente David Moreno aseguró que aún no hubo comunicación oficial, aunque el Municipio ya se hace cargo del funcionamiento del cajero.
El anuncio del Banco de la Provincia de Córdoba sobre el cierre de extensiones de mostrador en distintos puntos del territorio provincial comenzó a tener impacto directo en las comunidades del interior. En localidades donde el acceso a servicios financieros es limitado, la posible pérdida de cajeros automáticos genera inquietud, especialmente entre jubilados, trabajadores y comerciantes. Piquillín no es la excepción.
En diálogo con este medio, el intendente David Moreno explicó que, hasta el momento, el Municipio no recibió una notificación oficial por parte de la entidad bancaria. “Todo lo que tenemos son trascendidos”, señaló, aunque confirmó que ya solicitó una reunión con la gerencia del Banco de Córdoba para conocer de primera mano el alcance de la medida y el futuro del servicio en la localidad.
Moreno fue crítico respecto de la decisión adoptada por la entidad financiera. La calificó como “poco feliz” y “poco productiva”, al tiempo que remarcó que el cajero automático de Piquillín tiene apenas dos años de funcionamiento. “Sería un retroceso”, sostuvo, al advertir sobre las consecuencias que tendría para los vecinos tener que trasladarse a otras ciudades para realizar operaciones básicas.
Más allá de la falta de comunicación formal, el intendente dejó en claro que el Municipio ya asume el ciento por ciento del costo operativo del cajero, una situación que, de continuar la política de cierre, no cambiaría sustancialmente. “Si siguen en esta línea, lo tendremos que mantener nosotros, como lo venimos haciendo”, afirmó, relativizando el impacto administrativo del posible traspaso de la operatoria del Banco de Córdoba, aunque subrayó que el servicio en sí no debería verse interrumpido.
El escenario regional refuerza esta preocupación. En Obispo Trejo, por ejemplo, el Ejecutivo municipal ya anunció que absorberá el costo mensual para garantizar la continuidad de los cajeros automáticos, ante la advertencia concreta del Banco. Esa decisión puso sobre la mesa un debate más amplio sobre el rol de los municipios frente al retiro de servicios esenciales en pequeñas comunidades.
En Piquillín, la expectativa está puesta ahora en una definición oficial. Mientras tanto, el Municipio se prepara para sostener un servicio clave para la vida cotidiana del pueblo. En tiempos donde la presencia del Estado y el acceso equitativo a servicios básicos se vuelven determinantes, la continuidad de los cajeros automáticos no es solo una cuestión administrativa: es una decisión que impacta directamente en la calidad de vida y en el derecho de los vecinos a permanecer y desarrollarse en su propia comunidad.