Benedetti: la seguridad se cuida todos los días, desde el Estado y desde cada hogar
En el lanzamiento del Operativo Verano 2025–2026 y la inauguración de la nueva sede de la Secretaría de Seguridad y Guardia Local, el intendente de Arroyito, Gustavo Benedetti, trazó un discurso con memoria, gestión y futuro. Habló de crecimiento, de educación, de normas que no recaudan sino que protegen, y de una convicción central: la seguridad no es sólo patrullaje, es comunidad organizada.

Arroyito vivió este miércoles un acto cargado de simbolismo y de contenido político. En el edificio donde supo funcionar Gendarmería Nacional, hoy resignificado como Secretaría de Seguridad y Guardia Local, el intendente Gustavo Benedetti tomó la palabra con un mensaje que combinó agradecimiento, autocrítica, experiencia y una firme defensa de un modelo de gestión que eligió enfrentar los problemas sin atajos.
“Fundamentalmente, acompañar a la gente”. Con esa frase simple, Benedetti abrió un discurso que recorrió más de dos décadas de historia local y puso en perspectiva el crecimiento de una ciudad que ya supera los 35 mil habitantes, con más de 13 mil hogares y una fuerte zona de influencia regional que multiplica el tránsito, las actividades y, también, los desafíos en materia de seguridad.

El jefe comunal agradeció especialmente a la Policía de la Provincia, a la fuerza departamental, a la jurisdicción local y a la Guardia Local, a la que definió como una construcción cotidiana, nacida del esfuerzo y la vocación. Destacó la presencia de policías jóvenes, símbolo —dijo— de renovación, compromiso y futuro, y recordó que la creación de la Guardia Local fue, desde el inicio, un verdadero desafío político y operativo.
Los números hablan del proceso: cuando comenzó la gestión, había 10 agentes, hoy son 30 efectivos. A eso se suma la creación de la Secretaría de Seguridad, una estructura que no sólo responde a una decisión política, sino también a la necesidad de profesionalizar la gestión, ejecutar con conocimiento y trabajar de manera articulada con la Provincia. “Arroyito ha mostrado compromiso y lo va a seguir haciendo”, afirmó.


Benedetti puso especial énfasis en una idea que atravesó todo su discurso: la seguridad no se reduce a poner uniformes en la calle. Es educación, es compromiso social y es asumir que todavía “falta mucho por hacer”. En ese marco, defendió decisiones que no estuvieron exentas de debate, como la ordenanza que habilita a jóvenes de 16 años a conducir motos de hasta 110 cilindradas, acompañada de capacitación y, sobre todo, del compromiso de las familias.
Lejos de esquivar el tema, el intendente habló de motos, de ruidos, de nocturnidad y de jóvenes. Reconoció que Arroyito es una de las ciudades con mayor cantidad de motocicletas y que la vida nocturna genera un movimiento constante durante todo el año. Pero fue claro: no se trata de señalar culpables, sino de trabajar en conjunto, entendiendo el contexto social y asumiendo responsabilidades compartidas entre Estado, padres e hijos.

Con una mirada retrospectiva, Benedetti recordó su primera gestión, en 2003, cuando la estructura de control era mínima: pocos inspectores, sin juzgado de faltas, sin jefatura específica. “Hoy todo eso está armado”, señaló, y respondió a una de las críticas más frecuentes: “Las multas no son para recaudar, son para cuidar. Las infracciones son para ordenar y emprolijar la ciudad”.
En ese punto, defendió el cumplimiento de las normas, aun cuando resulten impopulares. “Las leyes están hechas para cumplirlas”, dijo, marcando diferencias con discursos que, según sostuvo, buscan empatía fácil con quien infringe la norma. La responsabilidad de gobernar —remarcó— es hacer cumplir la ley, pero también enseñar, acompañar y generar conciencia.

La Guardia Local, presente las 24 horas, los 365 días del año, fue señalada como una herramienta clave de proximidad: prevenir, concientizar y asistir, en articulación con el hospital, la policía y otras áreas. Benedetti fue enfático al aclarar que el municipio no cobra infracciones por fuera de la ley y que incluso está dispuesto a facilitar soluciones para que los vecinos regularicen su situación. “La vocación es que la gente tome conciencia”, insistió.
El discurso también abordó el uso de la tecnología como aliada: cámaras de seguridad, el programa Escuelas Seguras, monitoreo en instituciones y el avance hacia nuevas ordenanzas que obligarán a locales bailables a contar con cámaras externas integradas al sistema. Todo, bajo una premisa clara: cuidar a los vecinos y prevenir conflictos, especialmente en horarios críticos.

Pero quizá el concepto más potente llegó hacia el final: la seguridad empieza en cada casa. Benedetti retomó la idea de la participación ciudadana y defendió el programa Ojos en Alerta, al que definió como una herramienta “fabulosa”. Subrayó que la respuesta debe ser igual para todos, desde el intendente hasta el último vecino, y que si cada hogar se convierte en un eslabón activo, el trabajo de las fuerzas se potencia.
El lanzamiento del Operativo Verano 2025–2026 y la inauguración de la nueva sede de la Secretaría de Seguridad no fueron, entonces, un hecho aislado. Formaron parte de una política pública sostenida, con inversión, con decisiones que a veces incomodan y con una mirada de largo plazo. Benedetti cerró con una definición que sintetiza su gestión: ampliar el presupuesto para más seguridad y apostar a la conciencia colectiva.
En Arroyito, la seguridad no se declama: se construye. Y, como dejó claro el intendente, esa construcción es diaria, compartida y empieza en cada uno.