Piquillín se viste de carnaval y enciende el calendario festivo de la región
Con ritmo, color y espíritu comunitario, Piquillín será la localidad que abrirá el mes de carnaval en la región. La celebración comenzará el 7 de febrero y continuará su recorrido por Villa Santa Rosa, Río Primero y Monte Cristo, consolidando una fiesta popular que une pueblos a través de la música y la tradición.

Piquillín volverá a latir al compás del repique y la batucada. El viernes 7 de febrero, desde las 21 h, la localidad dará inicio al calendario regional de carnavales con una noche que promete ser inolvidable, cargada de alegría, identidad y encuentro comunitario.
El Playón Polideportivo será el epicentro de esta celebración que, año tras año, crece en convocatoria y significado. Allí, comparsas, batucadas y vecinos se reunirán para dar vida a una verdadera fiesta popular, donde el color de los trajes, el sonido de los tambores y el baile colectivo transforman el espacio público en un escenario de celebración compartida.
Piquillín no solo abre el mes de carnaval, sino que marca el pulso de una propuesta regional que continuará el 13 de febrero en Villa Santa Rosa, el 15 en Río Primero y el 21 en Monte Cristo, reforzando el trabajo conjunto entre localidades y el valor cultural de estas expresiones que forman parte del patrimonio social del territorio.
La noche inaugural contará con la participación de la batucada y comparsa local Tantacuma – Renacer, orgullo de la comunidad, junto a comparsas zonales invitadas que aportarán diversidad y espectáculo. Uno de los momentos más esperados será la presentación de las concursantes para ser la Pasista Regional, símbolo del talento y la pasión carnavalera.

La música tendrá un rol central con todo el ritmo de De Una Cuarteto y un gran cierre a cargo de Facu Gutiérrez, garantizando baile y emoción hasta el final.
La entrada general tendrá un valor de $3.000, con acceso gratuito para menores de 12 años, reafirmando el carácter familiar e inclusivo del evento.
Será una noche para reencontrarse, celebrar la cultura local y vivir el carnaval como se vive en Piquillín: con alegría genuina, participación colectiva y el orgullo de mantener vivas las tradiciones que unen a toda una comunidad.