Castelló cruzó las críticas por las calles de tierra y apuntó al clima: “No tenemos respiro para avanzar”
El secretario de Desarrollo Urbano de Río Primero respondió a los cuestionamientos por el estado de las calles, especialmente en Barrio Sur, y defendió las obras realizadas. Aseguró que las lluvias excepcionales impiden avanzar con las mejoras.

En medio de reclamos por el deterioro de las calles de tierra tras semanas de intensas precipitaciones, el secretario de Desarrollo Urbano de Río Primero, Roger Castelló, salió al cruce de las críticas —principalmente del bloque opositor— y explicó que las condiciones climáticas actuales dificultan cualquier intervención sostenida en la vía pública. El escenario se agrava por un dato contundente: en el último mes ya cayeron unos 425 milímetros en la localidad.
El funcionario se refirió a la situación en distintos sectores de la ciudad, con especial foco en Barrio Sur, donde vecinos y dirigentes vienen señalando complicaciones para circular. “La zona sur está igual que hace tiempo atrás, no cambió en nada. En la gestión anterior era un pántano”, sostuvo Castelló, marcando posición frente a los cuestionamientos.
Lluvias históricas que condicionan la gestión
El contexto climático resulta determinante. Las abundantes lluvias registradas desde mediados de febrero en toda la provincia no solo revirtieron el déficit hídrico que habían dejado diciembre y enero —marcados además por intensas olas de calor—, sino que en algunas localidades alcanzaron niveles excepcionales.
En ese ranking, El Tío encabezó los registros con 500 milímetros, seguido por La Francia con 410. Río Primero se ubicó entre los puntos más afectados, superando los 400 milímetros y alcanzando actualmente los 425 mm en apenas un mes. Para dimensionar el impacto: la media anual de precipitaciones en Córdoba ronda los 750 mm, lo que significa que en pocas semanas cayó más de la mitad de lo que suele llover en todo un año.
Los pronósticos, además, anticipan nuevas lluvias, lo que podría agravar aún más la situación.
Cruce político y defensa de la gestión
Durante su exposición, Castelló no evitó el tono crítico hacia administraciones anteriores y defendió el rumbo actual. Según explicó, la solución estructural pasa por obras como el cordón cuneta, fundamentales para mejorar el drenaje y la transitabilidad.
“Ya el año pasado hicimos 22 cuadras de cordón cuneta que le cambiaron la vida a muchas personas”, afirmó. En ese sentido, mencionó sectores como Molderil, Bv Bernardi y Cárcano como ejemplos de avances concretos.
El planteo se da en un clima de tensión política, donde la oposición exige respuestas inmediatas, mientras el oficialismo insiste en la necesidad de obras de fondo.
El límite de la maquinaria y la urgencia vecinal
Más allá del cruce, el funcionario reconoció el problema actual. “Desde febrero que no tenemos respiro. Las calles necesitan marcado y nivelado, pero las cunetas están llenas de barro y necesitamos que sequen para poder avanzar”, explicó.
El ingreso de maquinaria pesada, en estas condiciones, no solo resulta difícil sino que podría empeorar el estado de las calles. Mientras tanto, vecinos enfrentan complicaciones diarias para circular, acceder a sus viviendas y desarrollar actividades cotidianas.
Una problemática que se repite en el interior
La situación de Río Primero refleja una realidad extendida en muchas localidades del interior cordobés, donde las calles de tierra quedan expuestas a fenómenos climáticos extremos y a limitaciones estructurales en infraestructura.
En ese marco, las obras de mejora urbana aparecen como una solución progresiva, aunque condicionada por recursos y por el propio clima.
Entre la urgencia y las soluciones de fondo
El escenario actual vuelve a poner en agenda una demanda histórica: mejorar la infraestructura para evitar que cada período de lluvias derive en los mismos problemas.
Desde el Municipio aseguran que, una vez que mejoren las condiciones climáticas, se retomarán las tareas de mantenimiento y reparación. Sin embargo, el desafío será responder a la urgencia de los vecinos mientras se avanza en obras estructurales que permitan cambiar de manera definitiva la realidad de los barrios.